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5/3/11

ASUNTOS INCONCLUSOS


La mente funciona de manera muy especial, y tiene algunas leyes que los psicólogos hemos ido descubriendo. Una de ellas es la completación, que significa que las experiencias emocionales que se viven a medias y no se completan dejan una huella más fuerte en la psiquis que si se hubieran completado o cerrado.

En una situación tan simple como una discusión, por ejemplo, si una de las personas no pudo expresar todo lo que sentía pasará buena parte de la tarde “rumiando” lo que debería o no debería haber dicho. Muchos de los famosos traumas derivan precisamente de situaciones inconclusas que van quedando en la vida.

Un aspecto particularmente grave de los asuntos inconclusos es que en la mente no existe el tiempo. Ya Freud había descubierto que lo emocional es atemporal. En la vida diaria, uno puede comprobarlo también: si nos interrumpen una conversación interesante, podemos juntarnos un par de días después y proseguirla como si nada hubiese pasado.

Por esa razón los traumas o las situaciones inconclusas pueden arrastrase años de años; en el fondo constituyen una emoción que no se vivió enteramente, y quedó anclada en la mente. Conocí el caso de una persona que quedaba gravemente afectada cuando hablaba de su padre, muerto hacía más de treinta años; el padre había fallecido estando peleados, y jamás pudo pedirle perdón, ni alcanzó a decirle que lo quería. Cuando logró cerrar su asunto inconcluso, recuperó la tranquilidad y felicidad que siempre debería haber tenido.

Cada asunto inconcluso es en el fondo una preocupación que queda en la mente, pero peor aún porque queda con una carga emocional importante. Muchas personas se quejan de “llevar una carga en la vida”, o “una pesada mochila”, y la más de las veces se trata precisamente de situaciones inconclusas. Hay técnicas que ayudan a superar los asuntos inconclusos.

Quizás la más importante es aprender a no dejar cosas pendientes, a terminar lo que hemos empezado, en todo orden de cosas. Es también muy importante ser asertivo, es decir, aprender a expresar lo que se siente en todo momento. También ayuda mucho lograr vivir más el presente, y aceptar el pasado tal como fue, aunque no haya sido lo ideal. Es también de gran importancia desarrollar la capacidad de perdón que todos tenemos, porque muchos asuntos inconclusos tienen que ver con sentir que hemos sido dañados. Para esto último muchas veces debe observarse primero al ego, al orgullo, lo que es difícil. También al plantearse metas, hay que ser realista, eligiendo aquellas posibles de cumplir, para que no se transformen en un asunto inconcluso.

En todo caso, lo más importante es que cuando vivamos situaciones que sentimos como de alto contenido emocional, seamos capaces de darnos cuenta de esto y preocuparnos de hacer “el cierre” en ese momento. Y podemos saber si hicimos bien el cierre porque uno queda tranquilo. HBC

25/4/09

VIVIR EL PRESENTE: El "aquí y ahora"

Una observación desapasionada y sincera de nuestra psiquis, nos muestra de inmediato que una gran cantidad de pensamientos se refieren a cosas o situaciones que no están presentes en el entorno. Y también que una gran cantidad de personas viven atrapadas pensando en sus traumas, en el pasado, en el futuro, o en las cosas que no están presentes. O sea, están llenas de "rollos". Hay quienes han vivido planificando el futuro, y cuando sufren una frustración y todos esos planes se tornan imposibles, o cuando han tenido una experiencia fuerte -por ejemplo de cuasi muerte-, recién descubren la importancia de vivir "el presente". Esto les ha traído una vida mucho más plena a esas personas. Es un gran adelanto. También ha habido personas que descubren que no deben preocuparse de los problemas, sino "ocuparse de los mismos". También es un gran adelanto.


Pero vivir en el presente es más que eso. No es sólo estar en el "ahora", sino también en el "aquí". Es estar en el "aquí y ahora", lo que significa, en una palabra, que la mente y el cuerpo estén juntos; donde está el cuerpo debe estar la mente. Se puede estar en el presente (aquí) pero con la mente en otro lado (allá), y tarde o temprano esto trae problemas. Por desgracia para la mayoría de la gente el fantasear, soñar despierto, hacer castillos en el aire, ilusionarse, etc., que son formas de no estar en el presente, es algo muy preciado. ¡Por supuesto, si en la fantasía uno siempre es el héroe y el mundo es como queremos que sea! Sin embargo, vivir fuera del "aquí y ahora" es un caldo de cultivo para los problemas psicológicos. Aprender a vivir en el aquí y ahora reporta una cantidad de ventajas que es impresionante. Creo que un 90 o 95 % de nuestros problemas se solucionarían si aprendiéramos a vivir en el "aquí y ahora". Por ejemplo, algunas enfermedades podrían advertirse antes. El cansancio se podría detectar de inmediato. Se descubrirían cosas nuevas en la rutina diaria... el mundo cobra más sentido y más "vida". La vida entera se enriquece, porque cada momento y situación es nueva y única.


Hay algunas emociones típicas que están muy conectadas al hecho de no vivir el "aquí y ahora". Por ejemplo, quienes viven en el pasado, normalmente sufren de culpa y remordimiento, o bien rencor y resentimiento. Y por el contrario, quienes viven en el futuro siempre sufren de ansiedad, porque se están preguntando a cada momento si lograrán o no tal o cual meta, pagar tal cuota, pasar el examen, etc. Y quienes viven en el "allá" (con la mente en otro lado) jamás se concentran y no hacen nada bien.

Las emociones más verdaderas e importantes, como el amor y la felicidad, son emociones del presente, del "aquí y ahora". Nadie es feliz solazándose en los logros y éxitos del pasado; esto puede reportar ciertas sensaciones placenteras, es cierto, pero que son un sustituto de la verdadera felicidad. O puede fantasear lindamente en un futuro y éxitos venideros espectaculares, pero es solamente fantasía: o sea, un escapismo. Pensemos en hacer algo delicado con las manos, que exija concentración. ¿Se lo podría hacer bien con la mente puesta en otro lado?: imposible. Pensemos en un momento de intimidad sexual, con la cabeza puesta en cualquier otro lugar: un fracaso. La mente y el cuerpo deben estar juntos.

Un problema común que surge en la gente al plantear este tema es cómo conciliar el vivir en el "aquí y ahora" con los planes y anhelos que se tienen hacia el futuro. La respuesta es simple: los planes y metas deben estar presentes en la vida, pero no se debe vivir pensando día y noche en ellos. Si mañana tengo una reunión importante, preparo el material que necesitaré, y cuando queda listo me des-preocupo de la reunión. Si, en cambio, pienso y pienso en todo lo que podría ocurrir o no ocurrir en la reunión, me salí del "aquí y ahora". Y en definitiva, pierdo de estar en la realidad y de disfrutarla.