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21/12/07

EL BARDO

Nuestro diccionario oficial (RAE) define “bardo” como “poeta de los antiguos celtas”, y por extensión, en general cualquier clase de poeta. No aparece la otra definición de “bardo”, que es –según el budismo tibetano- el estado intermedio entre muerte y renacimiento. Tampoco a nivel del público general es conocido este supuesto fenómeno.
Al morir –siempre según la tradición lamaísta- la conciencia entra en el bardo, que dura unos cuarenta y nueve días antes de renacer; este renacimiento (reencarnación más bien) puede ser como ser humano nuevamente, pero también se puede nacer en un nivel inferior, como animal por ejemplo, lo cual dependerá de cuánto se haya perfeccionado espiritualmente la persona en su vida terrenal.
El estado del bardo se da en un cuerpo sutil, como si se flotara en un espacio, y en un estado de gran paz. Es un momento importante, ya que la conciencia (o el alma podríamos decir) debe pensar en su próxima vida y plantearse un “proyecto kármico”, es decir definir cuál será su objetivo en la Tierra en su próxima reencarnación. Previo a esto la persona hace un análisis de sus vidas anteriores, que recuerda nítidamente, y realiza una especie de juicio sobre su evolución espiritual en cada una de ellas. Esto es interesante, porque significa que el alma en cierta medida elige dónde nacer y el propósito que tendrá en su nueva vida. Este propósito se relaciona con la superación de algún defecto importante. Para uno puede ser aprender a perdonar, para otro aprender a relacionarse mejor con los demás, y para otro aprender a controlar su ira. Si la misión se logra, la próxima reencarnación será en un estado superior al actual, y así sucesivamente, hasta llegar a la liberación total.
Al nacer, y por alguna razón, se olvidan las vidas anteriores, y se olvida también el proyecto kármico que se planteó en el bardo. Este proyecto se debe ir descubriendo paulatinamente, y significa un trabajo arduo consigo mismo. En todo caso el proyecto kármico nunca es venir a ser feliz a la existencia terrestre, sino venir a superar los defectos, aunque esto le signifique a la persona elegir una vida con muchas dificultades, adversidades, tristezas, tribulaciones, etc.
El estado del bardo fue conocido en occidente solamente a través de un antiguo texto, el Libro Tibetano de los Muertos. Este libro describe el estado del bardo, y trae una serie de rituales, consejos y oraciones que se leen a un moribundo o a quien acaba de morir. Esto le ayuda a entender dónde se encuentra –el bardo-, los peligros que pueden acecharle y a clarificar sus objetivos.
Por cierto, todo esto puede parecer mera especulación. Pero es interesante consignar que hay psiquiatras que han investigado este fenómeno mediante la hipnosis, y han descubierto que hay un porcentaje de personas que pueden revivir la etapa del bardo durante el trance hipnótico. Esto se parece bastante a las conocidas regresiones hipnóticas, pero en lugar de ir a una vida anterior, la persona se va al estado “entrevidas”. Tiene también cierta relación y parecido –y también diferencias importantes- con la famosa experiencia del túnel, que viven algunas personas que son declaradas clínicamente muertas pero logran revivir mediante esfuerzos médicos.
¿Es realidad el estado del bardo, o se trata de una experiencia básicamente cerebral, en donde se activan ciertas partes del cerebro que producen la experiencia? Es pronto para decirlo. Lo importante es tener una apertura mental que nos permita abrirnos a nuevas ideas y posibilidades, cuyo análisis nos vaya acercando a una mayor comprensión de la vida y sus misterios. En el siguiente link pueden encontrar el texto del Libro Tibetano de los Muertos, aunque no puedo dar fe de su exactitud: ver libro.