Este blog tiene el propósito de tratar de diferentes temas que le interesan al autor, relacionados con Psicología, Desarrollo Personal, Potencial Humano, y espiritualidad.
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2/7/11
PRESENTAN PELICULA UÑUMCHE EN LA UNAP
SINCRONICIDAD
El mundo esta lleno de misterio y de cosas que aún no pueden ser satisfactoriamente explicadas ni comprendidas; sin embargo lo más interesante de todo esto es el propio fenómeno humano, especialmente nuestra psiquis.Unos de los fenómenos psíquicos más interesantes, controvertidos e inexplicables, es la sincronicidad. Se la define como la ocurrencia de una coincidencia significativa, que va más allá de cualquier explicación racional.
Quién le puso el nombre a este fenómeno y lo estudió más a fondo fue el famoso psicólogo suizo C. G. Jung. Una situación que precisamente a él le tocó vivir, ejemplifica muy bien este fenómeno. Jung estaba atendiendo a una paciente muy difícil, y que no avanzaba en su tratamiento. En el preciso instante en que ella le contaba un sueño relacionado con un escarabajo, y para gran asombro de la paciente y del mismo Jung, apareció un escarabajo en la ventana… el resultado fue que la paciente, una dama extremadamente racional, pudo vencer un profundo trauma y abrirse a las emociones, con lo que consiguió terminar su tratamiento con éxito.
¿Existen estas coincidencias significativas, esta sincronicidad? La respuesta parece ser claramente afirmativa. ¿Nunca le ha sucedido que necesita hablar con alguien y de pronto esa persona aparece? ¿O necesita comunicarse con alguien por teléfono y justo esa misma persona lo está llamando? Estos ejemplos tan simples nos han pasado a todos alguna vez. Es como decir que todo se conjugó o concatenó de una manera especial. Encontrarse en el momento preciso, con la persona precisa, en el lugar preciso...
Toda persona que alcanza cierto grado de madurez comienza en alguna etapa a hacerse algunas preguntas sobre la existencia, su significado y su propio destino, y si presta atención, tarde o temprano descubre la sincronicidad en su propia vida.
Quien vive un fenómeno de sincronicidad experimenta una sensación de certeza, es un darse cuenta de que la vida tiene una mayor riqueza y contenido que lo pensado hasta ese momento. Que siempre hay caminos misteriosos que nos conectan a realidades de otro tipo. El estudio de la sincronicidad en la propia vida, puede por lo tanto iluminar y entregar respuestas a cosas importantes.
Explicaciones satisfactorias, como se decía, no hay; solamente teorías. Pero el fenómeno se da. Es posible que esté ligado a áreas poco conocidas del cerebro humano, como el hemisferio derecho, las áreas de asociación, y por cierto la misma emocionalidad. Lo importante es constatar la sincronicidad, y eventualmente comenzar a desarrollarla, lo que enriquece nuestra vida y es una de las formas que puede tomar el verdadero desarrollo personal. HBC
24/4/11
LAS BELLAS PALABRAS
Releyendo estos días el libro chino Tao Te King, considerado un ejemplo de sabiduría, reparé en una frase con la cual inicia uno de sus epigramas o capítulos, que me llamó la atención. La oración en cuestión decía “Las palabras verdaderas no son bellas... Las bellas palabras no son verdaderas”. Aunque el Tao Te King es un libro en cierto modo bastante enigmático, de no fácil comprensión ni interpretación, la frase me llamó la atención porque parecía -al menos- discutible. Pero por otra parte, un libro reputado como pleno de sabiduría, que tiene unos dos mil quinientos años, y que además dio origen a una religión, “no podía estar tan equivocado”. Por tanto, después de una larga meditación, comencé a vislumbrar el sentido de la frase. Y creo que este sentido se refiere claramente al hecho de que a algunas personas, a través de un vocabulario elevado, les gusta hacer gala de erudición o de impresionar a los demás... o también -por paradojal que parezca- de ocultar, a través de un lenguaje plagado de tecnicismos, su ignorancia y falta de verdadera comprensión de lo que están hablando.
Ejemplos abundan. Es así como en una reunión reciente en que participé, donde eran todos ingenieros, se encontraba un profesional de las ciencias sociales. Durante su intervención hizo gala de un vocabulario tan extraordinariamente florido, rebuscado y técnico, que ningún ingeniero comprendió lo que dijo; pero nadie se atrevió a preguntar lo que significaban las palabras que usó. O el caso –más patético todavía- de un profesor universitario que conocí. Cuando algún alumno le hacía una pregunta algo más complicada de lo habitual, “sacaba su arma secreta”, es decir las “bellas palabras”. Si el alumno insistía, este profesor sacaba su arsenal completo, utilizando un lenguaje que dejaba al alumno sin ningún deseo de seguir preguntando, so pena de ser tildado de muy ignorante.
A veces vemos esta misma historia en el área médica. Un paciente desesperado con alguna patología, que quiere legítimamente entender su propia enfermedad, recibe del médico una “explicación” tan absurdamente complicada, llena de tecnicismos, que no se atreve a preguntar más, y queda sumido en la ignorancia, y además –lo que es más grave- sin tener ninguna posibilidad de ahí en adelante de jugar un papel algo más activo con su propia dolencia. Otro caso notable son los políticos, aunque ya –por fortuna- la gente ha dejado de creer en sus discursos.
A veces, detrás de esta afición al lenguaje complicado e hipertécnico existe una presunción errónea. Esta presunción es que muchos creen que cuando se nomina algo o bien se le da o se le encuentra un nombre, el fenómeno se ha comprendido. Nada más lejos de la verdad. Decir que Juan tiene asma puede permitir clasificar su problema, pero de ninguna manera comprenderlo a cabalidad.
Definitivamente, detrás de las “bellas palabras”, de ese lenguaje complicado, se oculta la mayor parte de las veces una fuerte necesidad de notoriedad y admiración. Son personas sobrepasadas por su propio ego, con una gran autocomplacencia o vanagloria, o personas que les gusta escucharse a sí mismas.
Por cierto que en el idioma tenemos que utilizar los vocablos que mejor representen la idea que se quiere transmitir. Pero esto es bien diferente de hablar con preciosismos y rebuscamientos, con tecnicismos exagerados, casi con afectación incluso, que es a donde apunta el libro chino. La buena comunicación en realidad es esencial en la vida, y consiste en transmitir una idea, es decir que emisor y receptor logren entender lo mismo. Pero el lenguaje rebuscado, a través de las “bellas palabras”, incomunica en vez de comunicar. HBC
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vocabulario elevado
5/4/11
5/3/11
ASUNTOS INCONCLUSOS
La mente funciona de manera muy especial, y tiene algunas leyes que los psicólogos hemos ido descubriendo. Una de ellas es la completación, que significa que las experiencias emocionales que se viven a medias y no se completan dejan una huella más fuerte en la psiquis que si se hubieran completado o cerrado.
En una situación tan simple como una discusión, por ejemplo, si una de las personas no pudo expresar todo lo que sentía pasará buena parte de la tarde “rumiando” lo que debería o no debería haber dicho. Muchos de los famosos traumas derivan precisamente de situaciones inconclusas que van quedando en la vida.
Un aspecto particularmente grave de los asuntos inconclusos es que en la mente no existe el tiempo. Ya Freud había descubierto que lo emocional es atemporal. En la vida diaria, uno puede comprobarlo también: si nos interrumpen una conversación interesante, podemos juntarnos un par de días después y proseguirla como si nada hubiese pasado.
Por esa razón los traumas o las situaciones inconclusas pueden arrastrase años de años; en el fondo constituyen una emoción que no se vivió enteramente, y quedó anclada en la mente. Conocí el caso de una persona que quedaba gravemente afectada cuando hablaba de su padre, muerto hacía más de treinta años; el padre había fallecido estando peleados, y jamás pudo pedirle perdón, ni alcanzó a decirle que lo quería. Cuando logró cerrar su asunto inconcluso, recuperó la tranquilidad y felicidad que siempre debería haber tenido.
Cada asunto inconcluso es en el fondo una preocupación que queda en la mente, pero peor aún porque queda con una carga emocional importante. Muchas personas se quejan de “llevar una carga en la vida”, o “una pesada mochila”, y la más de las veces se trata precisamente de situaciones inconclusas. Hay técnicas que ayudan a superar los asuntos inconclusos.
Quizás la más importante es aprender a no dejar cosas pendientes, a terminar lo que hemos empezado, en todo orden de cosas. Es también muy importante ser asertivo, es decir, aprender a expresar lo que se siente en todo momento. También ayuda mucho lograr vivir más el presente, y aceptar el pasado tal como fue, aunque no haya sido lo ideal. Es también de gran importancia desarrollar la capacidad de perdón que todos tenemos, porque muchos asuntos inconclusos tienen que ver con sentir que hemos sido dañados. Para esto último muchas veces debe observarse primero al ego, al orgullo, lo que es difícil. También al plantearse metas, hay que ser realista, eligiendo aquellas posibles de cumplir, para que no se transformen en un asunto inconcluso.
En todo caso, lo más importante es que cuando vivamos situaciones que sentimos como de alto contenido emocional, seamos capaces de darnos cuenta de esto y preocuparnos de hacer “el cierre” en ese momento. Y podemos saber si hicimos bien el cierre porque uno queda tranquilo. HBC
En una situación tan simple como una discusión, por ejemplo, si una de las personas no pudo expresar todo lo que sentía pasará buena parte de la tarde “rumiando” lo que debería o no debería haber dicho. Muchos de los famosos traumas derivan precisamente de situaciones inconclusas que van quedando en la vida.
Un aspecto particularmente grave de los asuntos inconclusos es que en la mente no existe el tiempo. Ya Freud había descubierto que lo emocional es atemporal. En la vida diaria, uno puede comprobarlo también: si nos interrumpen una conversación interesante, podemos juntarnos un par de días después y proseguirla como si nada hubiese pasado.
Por esa razón los traumas o las situaciones inconclusas pueden arrastrase años de años; en el fondo constituyen una emoción que no se vivió enteramente, y quedó anclada en la mente. Conocí el caso de una persona que quedaba gravemente afectada cuando hablaba de su padre, muerto hacía más de treinta años; el padre había fallecido estando peleados, y jamás pudo pedirle perdón, ni alcanzó a decirle que lo quería. Cuando logró cerrar su asunto inconcluso, recuperó la tranquilidad y felicidad que siempre debería haber tenido.
Cada asunto inconcluso es en el fondo una preocupación que queda en la mente, pero peor aún porque queda con una carga emocional importante. Muchas personas se quejan de “llevar una carga en la vida”, o “una pesada mochila”, y la más de las veces se trata precisamente de situaciones inconclusas. Hay técnicas que ayudan a superar los asuntos inconclusos.
Quizás la más importante es aprender a no dejar cosas pendientes, a terminar lo que hemos empezado, en todo orden de cosas. Es también muy importante ser asertivo, es decir, aprender a expresar lo que se siente en todo momento. También ayuda mucho lograr vivir más el presente, y aceptar el pasado tal como fue, aunque no haya sido lo ideal. Es también de gran importancia desarrollar la capacidad de perdón que todos tenemos, porque muchos asuntos inconclusos tienen que ver con sentir que hemos sido dañados. Para esto último muchas veces debe observarse primero al ego, al orgullo, lo que es difícil. También al plantearse metas, hay que ser realista, eligiendo aquellas posibles de cumplir, para que no se transformen en un asunto inconcluso.
En todo caso, lo más importante es que cuando vivamos situaciones que sentimos como de alto contenido emocional, seamos capaces de darnos cuenta de esto y preocuparnos de hacer “el cierre” en ese momento. Y podemos saber si hicimos bien el cierre porque uno queda tranquilo. HBC
27/2/11
EXPERIENCIAS EXTRACORPOREAS: nueva posible explicación
Las experiencias extracorpóreas son producto de un cerebro confundido, según revela una investigación con realidad virtual, y no serían por tanto fenóemnos espirituales.Las experiencias extracorpóreas son aquéllas en las que el individuo tiene la sensación de estar flotando fuera de su cuerpo, pudiendo ver incluso su propio cuerpo físico desde “fuera”. Estas experiencias han sido relacionadas con lo paranormal y con lo espiritual, y han sido consideradas una prueba de la existencia del alma. Sin embargo, una investigación realizada con realidad virtual por científicos de la EPFL de Suiza ha revelado que las experiencias extracorpóreas podrían ser producto, simplemente, de una confusión cerebral, que se produce cuando el equilibrio entre tacto y visión se trastorna. Continuar...
7/1/11
PSICOLOGIA Y PEDAGOGIA
Dos ciencias que están muy ligadas entre sí son la psicología y la pedagogía ya que ambas comparten una serie de problemáticas en común. Cada una ayuda a la otra y se hacen aportes mutuos.El punto común más importante entre ambas disciplinas es la educación o aprendizaje. Es precisamente en este ámbito donde la psicología ha hecho grandes aportes, comenzando por el estudio de los mecanismos que permiten el aprendizaje, el conocimiento de las etapas de madurez mental y emocional de los niños, hasta los sistemas de recompensa que favorecen la asimilación de conocimientos.
Sin embargo de ningún modo se debe caer en una visión psicologista de la pedagogía, y pensar que la ciencia de base y la única verdadera es la psicología. Un problema pedagógico típico, como decidir cual puede ser la mejor manera de aprender a leer – por ejemplo – si empezar por las letras, pasar después a las palabras y finalmente a las frases, o si más vale más proceder por orden inverso, es asunto netamente pedagógico.
Otro problema propiamente pedagógico es la forma o la metodología que debe utilizarse en el aprendizaje de diferentes ciencias. Por ejemplo, cuál será el mejor sistema de estudio de la filosofía, o de la física, o de un idioma extranjero, son asuntos que debe responder la pedagogía y no la psicología.
De modo que, teniendo mucho en común, tanto psicología como pedagogía son disciplinas diferentes, y cada una hace su aporte a la educación desde su propia perspectiva. Una disciplina que en cierta medida hace de puente entre ambas es la psicopedagogía, que se refiere al estudio de los problemas de aprendizaje y sus soluciones, como la reeducación de una dislexia, de una discalculia, etc.
Si bien la psicología y la pedagogía tienen su propia historia, la pedagogía es anterior en mucho tiempo a la psicología. Ya en las culturas griega, hebrea, y al parecer en Egipto, existían escuelas y pedagogos. La psicología en cambio, comenzó oficialmente a existir como ciencia recién a fines del siglo diez y nueve. Y el primer punto de contacto entre ambas se produjo hace poco menos de un siglo, cuando la psicología, a pedido de los pedagogos, comenzó a desarrollar los test de edad mental, que muy pronto derivaron en los test de inteligencia. Estos tests permitían calcular la edad mental de los alumnos, compararla con su rendimiento académico, y establecer las causas de muchas de las dificultades escolares que presentaban los niños.
De ahí en adelante la colaboración entre psicología y pedagogía ha sido permanente. Y esto se refiere tanto a las investigaciones que se llevan a cabo en educación, como al abordaje de los problemas que presentan los alumnos en el aula, a las técnicas específicas de aprendizaje, etc.
Otros problemas comunes para ambas ciencias son la educación de los niños con déficit, o al contrario, la educación de los niños superdotados. También temas como la asesoría a los padres, los incentivos, el manejo de la conducta en la sala de clase, y muchos otros, son comunes a ambas.
Finalmente, cabe decir que el trabajo conjunto entre pedagogos y psicólogos, además de haber dado muestras de ser muy fructífero, promete todavía nuevos logros, y constituye además una instancia de un trabajo en equipo multidisciplinario que es muy enriquecedora para los profesionales de ambas áreas. HBC
12/12/10
ESTIMULACION INTELECTUAL
La inteligencia, al igual que muchas otras características psicológicas, viene dada por dos aspectos fundamentales: la herencia y el medio ambiente. La herencia, lo genético, da los límites a los cuales se puede llegar, pero depende de la estimulación (o sea del medio ambiente), cuánto puede acercarse el desarrollo de la inteligencia de un niño a ese límite máximo. La inteligencia, aunque no se puede desarrollar a voluntad, no es tampoco inmutable, sino que puede ser aumentada o disminuida en alguna medida como consecuencia de que haya sido o no estimulada; dado que está compuesta de la interacción de varias capacidades psíquicas. La estimulación de estas capacidades se traduce un cierto aumento de ella. Esto es especialmente importante en el caso de los niños, quienes, si han tenido una adecuada estimulación intelectual, pueden enfrentar mejor todo tipo de desafíos cognitivos que la vida les depare.
Una forma de estimular la inteligencia es trabajar según el modelo de las habilidades, es decir incentivar el uso de diversos factores o capacidades psíquicas. En general, es conveniente tener presente que este tipo de estimulación tiene que cumplir tres requisitos: en primer lugar ser sistemática, como por ejemplo realizar con el niño algunas acciones todos los días durante cierto tiempo. En segundo lugar, debe ser permanente, es decir como una actitud frente al niño; por ejemplo, en cada conversación, juego, salida al aire libre, mediante preguntas u observaciones, estimular algún área de su inteligencia. Y en tercer lugar, lo ideal es que esto sea lúdico, es decir en forma de juego. De este modo, los mismos padres pueden ser las personas que mejor estimulen la inteligencia de sus hijos.
Algunas forma de trabajar con la mente del niño para estimularla pueden ser las que se mencionan a continuación. Identificar objetos por el uso: con objetos concretos o bien en láminas, hacer preguntas que lleven al niño a la reflexión. Otra forma muy parecida es pedir al niño que haga o intente definiciones, que pueden ser desde lo más sencillo, como por ejemplo pedirle que diga qué es una mesa, un perro, un lápiz, etc., hasta definiciones más abstractas, como pedirle que defina qué es arte, amor, u otros conceptos abstractos.
Hacer que el niño clasifique objetos por forma, tamaño, color, u otra variable, es también muy importante, porque esto desarrolla su capacidad de abstracción, ya que debe encontrar los elementos comunes a objetos diferentes. Se le puede instar por ejemplo, a encontrar semejanzas y diferencias entre un perro, un gato y un pollo. Paulatinamente pueden incluirse más elementos en la serie. Se puede conversar con el niño por qué agrupó los elementos a su manera. La idea es llegar a la noción de clase o categoría; por ejemplo pollo, loro y paloma, son animales que vuelan. También en forma de juego se puede nombrar un objeto -por ejemplo, radio-, y esperar que el niño nombre otros objetos de la misma categoría.
Otro tipo de estimulación importante es trabajar con el principio de causalidad, es decir que el niño vaya descubriendo la relación causa – efecto. La memoria auditiva puede estimularse pidiéndole al niño que memorice series de objetos. La ejecución de órdenes verbales, cada vez más complejas, es también importante; por ejemplo se puede comenzar por dos acciones, diciéndole “deja el lápiz en el escritorio y tráeme el libro”; luego agregar un tercer elemento, y así sucesivamente.
La comparación de atributos suele ser también un buen medio de estimulación intelectual. Por ejemplo frente a una foto de dos personas o paisajes en una revisa, preguntarle cuál de las dos es más bonita. O cuál elemento es más rápido, si lo hacemos ver un auto y una carreta.
Las soluciones a situaciones concretas son también excelentes medios de estimulación, que desarrollan lógica y creatividad. Hacerle preguntas como ¿para qué tenemos casa? ¿Qué hay que hacer cuando se tiene frío? Qué hay que hacer si te pierdes en la calle?, incentivan pensamiento lógico y creativo. Además, todos los juguetes didácticos son formas útiles de estimulación. HBC
8/11/10
La meditación potencia también la salud celular
El bienestar mental que produce esta práctica tiene un profundo efecto en la fisiología humana, revela un estudio.Los cambios psicológicos positivos que propicia la medita
ción están relacionados con un aumento de la actividad de la telomerasa, una enzima esencial para el mantenimiento de la salud celular del organismo. Esto es lo que revela un estudio realizado por científicos norteamericanos, que es el primero en relacionar el bienestar y los cambios psicológicos que ayudan a enfrentar el estrés con un aumento de dicha enzima. Los resultados obtenidos vienen a sumarse a los de otros estudios, que apuntan a que esta práctica es altamente beneficiosa, tanto para la salud mental como para la salud física del ser humano. Los cambios psicológicos positivos provocados por la meditación están relacionados con un aumento de la actividad de la telomerasa, enzima presente en células, en tejidos fetales y en ciertas células madre, que permite el alargamiento de los telómeros (extremos de los cromosomas). Además, la telomerasa resulta esencial para el mantenimiento de la salud celular del organismo (continuar).
6/11/10
3/11/10
PERCEPCION Y REALIDAD
Podemos definir la percepción como la representación mental que nos hacemos de los objetos, las personas, las situaciones, y también de nuestro propio mundo interior. Es decir, captamos el mundo que nos rodea a través de la percepción. Jamás lo captamos como realmente es, ya que la percepción está influida por una serie de factores.Percibir es un acto mucho más complejo de lo que parece, ya que no nos limitamos a fotografiar la realidad. La percepción es, de alguna manera, siempre una interpretación de la realidad. Sin embargo, no todo es pura subjetividad, pues hay también elementos y factores que influyen en la percepción, y que son comunes a todos los seres humanos. Esto ha sido estudiado por los psicólogos, y constituyen las llamadas “leyes de la percepción”. Un ejemplo de esto es cuando observamos un palo en el agua; lo vemos torcido, pero “sabemos” que está recto.
Por eso, podemos decir que más que fotografiar lo real, lo que hacemos es adaptarlo a nuestras condiciones subjetivas, a una serie de factores mentales personales. Lo que verdaderamente captamos del mundo son una serie de estímulos o sensaciones que –de una manera casi inconsciente- agrupamos para formar figuras o representarnos la realidad.
Pero además de estas “leyes” de la percepción, hay que agregar la enorme cantidad de factores estrictamente personales que influyen en ella. Esto hace que unas personas se fijen en aspectos que a otras les pasan inadvertidos. Un factor muy importante es la atención, puesto que en función de nuestro interés u otros factores similares elegimos los parámetros de la observación.
Pero hay muchos otros factores subjetivos además de la atención, dado que nuestra subjetividad es compleja y se halla impregnada de experiencias, valores, intereses, actitudes, etc. Por eso dos personas ante una misma situación pueden fijarse y prestar atención en aspectos opuestos; porque sus intereses son distintos. Esto explica también por qué cuando un grupo de personas observa un accidente, cada uno hace un relato diferente. En realidad, nadie percibió lo mismo.
Otros factores personales que siempre influyen en la percepción son las creencias y actitudes que tenemos, nuestra propia personalidad, el entorno cultural en que nos desenvolvemos, nuestros hábitos, expectativas y necesidades, nuestras emociones y sentimientos, y un gran etcétera.
De modo que aún viviendo en el mismo mundo, el mismo hábitat, cada cual lo percibe y siente de diferente manera. Si llevamos esto a la práctica, puede ser un magnífico punto de partida para mantener una buena convivencia y buenas relaciones humanas. En efecto, si logramos entender que la “realidad” nunca existe como tal, sino que es producto de nuestra percepción, seríamos mucho más tolerantes con otros puntos de vista; también podríamos darnos cuenta de que cuando “juramos” estar en lo cierto con un juicio o una apreciación, más bien nos estamos identificando con una percepción, que, como hemos visto, es tan subjetiva. Y por esta misma subjetividad la percepción está sujeta a cambios bien marcados.
Lo que hoy una persona percibe de una manera, mañana puede percibirlo de otra forma. Finalmente, podemos decir que entender este fenómeno de la percepción y su relación con la “realidad”, es parte del cambio personal, y más aún de la evolución y crecimiento personal. Porque si desde niños percibiéramos el mundo siempre igual, no tendríamos ningún desarrollo. HBC
LA RELACION CON LOS DEMAS
En primer lugar es importante la actitud de apertura; esto significa estar abierto al otro, no prejuzgarlo ni clasificarlo (etiquetarlo), de antemano, ni tampoco tener prejuicios formados por cualquier circunstancia. De este modo la relación se hace libre.
Es también importante abrirse, mostrarse en forma auténtica. Quien permanentemente se oculta tras algunas máscaras priva a los demás –especialmente a sus seres queridos- de la posibilidad de mostrarles su riqueza interior. Y quizás peor aún, pues termina por vivir con la máscara y creyendo ser así. Abrirse no es fácil, porque exige valentía y conlleva siempre un riesgo, en el sentido de ser dañado si mostramos nuestro “talón de Aquiles”. La vida por otro lado nos enseña con quién uno se puede abrir y con quién no.
Finalmente, para una relación sana es imprescindible el contacto con la propia emocionalidad. Saber siempre qué se está sintiendo, de modo que las emociones fluyan libremente, y tengan una salida o cauce natural. Si estamos “trancados” con alguna de esas emociones nuestro propio desarrollo también se estanca. HBC
28/10/10
CONFERENCIAS SOBRE PSICOLOGIA TRANSPERSONAL EN UNAP


Más de sesenta personas asistieron a la primera charla sobre "Psicología Transpersonal" que organizó la Carrera de Psicología de la Universidad Arturo Prat. La charla fue dictada por los académicos Horst Bussenius C. y Nelson Cortés R., ambos docentes de la carrera. Ver fotos.
Psicologia transpersonal b
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26/10/10
SENTIDO DEL HUMOR
El humor puede definirse de manera general como un cierto estado de ánimo. Tener sentido del humor es una tendencia o propensión más o menos duradera y estable a mostrarse alegre y complaciente y darle a las situaciones una dimensión realista y no dramática. Significa ser capaz de reírse y tomar de buena forma situaciones que para otros pueden ser graves.Lo opuesto son aquellas personas “graves”, extremadamente serias, que viven la vida como si todo fuera trascendente, como si todo fuera demasiado importante; muchas veces son personas que en el fondo viven con muchas defensas, miedos, poca soltura y rigidez. Quien tiene sentido del humor por el contrario, puede hasta reírse de sí mismo, lo que no es nada de fácil para la mayoría.
Es curioso que prácticamente todo el mundo considera que tiene sentido del humor; aún personas graves, serias y secas, dicen tener sentido del humor, lo que muestra un gran desconocimiento de sí mismas. Esto explica en parte también por qué la gente neurótica es tan grave y se toma las cosas tan a pecho.
Las investigaciones han mostrado que las personas con sentido del humor tienen varias ventajas. En primer lugar ven los problemas de un modo más optimista, lo que a su vez les permite olvidar las preocupaciones y concentrarse en solucionar los problemas de manera más eficaz. También sobrellevan mejor las enfermedades, tienen menos depresiones, y enfrentan mejor el dolor. Sufren de menos estrés, y en general viven más relajadas. Curiosamente, las personas con sentido del humor resultan ser más atractivas para los demás y mantienen relaciones más cercanas y satisfactorias, y son buscadas por más personas. Por otra parte, el sentido del humor fue considerado por Maslow, el conocido psicólogo humanista norteamericano, como uno de los atributos de la madurez.
Sin embargo es hora de hacer una distinción importante. El verdadero sentido del humor es un humor positivo, en el cual la persona que lo posee se toma las cosas más a la ligera, y se ríe de situaciones absurdas o contradictorias, pero no de las personas. A esto se le llama el humor positivo. Por el contrario, el humor negativo es aquél que consiste en reírse siempre de las demás personas; es un humor basado en la crítica disimulada, y detrás del cual siempre se esconde un fuerte nivel de agresividad, resentimiento o envidia, y que tiene por objeto rebajar o dañar al otro. El humor negativo se manifiesta a través de las bromas constantes hacia alguien, con el afán de ridiculizar a esa persona, sea a través del sarcasmo, de la ironía o de otra forma similar.
Obviamente quienes poseen un sentido del humor positivo son aquellas personas que podríamos considerar verdaderamente maduras, capaces de enfrentar mejor los problemas y más saludables y psicológicamente sanas en todo el sentido de la palabra.
Tampoco debe confundirse tener sentido del humor con “ser payaso”, que es otra forma de inmadurez. Los “payasos” son aquellas personas que siempre están haciendo bromas de todo y por todo, y parecen no tomar nada en serio. Incluso cuesta conversar con estas personas, por lo que al final la gente las evita, ya que no aportan nada. Detrás de esta máscara de payaso suele haber o una tendencia depresiva muy oculta, o un estancamiento severo en el desarrollo emocional. HBC
RISA Y SONRISA
La gran mayoría de las personas toman por un mismo fenómeno la risa y la sonrisa. Claro, ambas tienen cosas en común, siendo lo más evidente que en ambas se muestran los dientes. Los diccionarios tampoco hacen diferencia, o al menos no con la suficiente sutileza. Así, definen la risa como "manifestar la alegría ruidosamente", y la sonrisa como "una risa leve y sin ruido". Es decir, para el diccionario, como para la mayoría del público, no hay diferencia entre risa y sonrisa.Sin embargo, desde el punto de vista psicológico ambas expresiones son muy diferentes y tienen entre sí poca relación. Son conductas muy distintas. La risa es una respuesta emocional ante aquello que resulta jocoso, como por ejemplo la constatación brusca de incongruencias entre el pensamiento y la realidad. Mientras mayor sea esta incongruencia, tanto más fuerte es la risa. Puede decirse por lo tanto, que en general la risa aparece ante situaciones en las cuales la lógica se trastoca, o ante una situación insólita que no se esperaba. Al parecer, mientras más inesperada es la situación, y más se rompe la lógica, más risa provoca, como se puede comprobar en los chistes o en algunos juegos de palabras.
La sonrisa en cambio es un facilitador de las relaciones interpersonales. Sonreímos en algunas ocasiones, como cuando recién estamos conociendo a alguien, o bien en el saludo; la sonrisa transmite una sensación de amabilidad, de apertura, y sobre todo de acogida. Es una expresión del lenguaje no verbal que significa que se es amistoso, y que por tanto puede acercarse sin temor.
Hay situaciones especiales en las cuales la sonrisa es casi imposible de evitar. Por ejemplo cuado se solicita un favor; o en el coqueteo; o al acercarnos a un niño desconocido. Aun el sujeto más mal agestado y con rostro hostil esbozará una sonrisa si se acerca a un niño que no conoce.
Por lo tanto, aún con cierto parecido, la función de la risa y la sonrisa son muy diferentes. Y ambas tienen una gran importancia. La sonrisa en tanto nos facilita nuestras relaciones humanas, y la risa en tanto es la expresión de un buen sentido del humor y/o de alegría. Además, la risa ayuda a oxigenar el cuerpo, a botar el estrés, y produce relajación.
Sin embargo parece que cada vez sonreímos y nos reímos menos. Al menos es lo que plantea un estudio, que descubrió que en el año 1930 la gente se reía 19 minutos al día; en 1980 se reía 6 minutos cada día, y en 1990 tan sólo 3 minutos. ¿Nos estaremos convirtiendo todos en "tontos graves"?
En el mundo laboral, la sonrisa es también hoy en día muy importante. Piense en una oficina a donde vaya a realizar un trámite, y se dará cuenta de que en forma inconsciente se acerca a aquél funcionario sonriente, jamás al serio. Esto lo han descubierto algunas empresas, y promueven entre el personal una sonrisa permanente. A los ejecutivos japoneses que deben viajar por negocios a occidente, se les enseña a sonreír, como una manera de poder lograr mejores resultados.
Y también la risa se está aplicando como una forma de terapia; pensemos por ejemplo en el médico Patch Adams, que introdujo el humor y la risa como un elemento curativo en los hospitales, ejemplo que ha sido seguido en muchos hospitales del mundo. De modo que promovamos ambas conductas, la risa y la sonrisa. Con la risa viviremos mejor, más relajados y más contentos, y con la sonrisa mejoraremos nuestras relaciones humanas. Y ninguna tiene costo. HBC
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