El Dr. Hamer plantea una interesante teoría sobre el origen de algunos cánceres. Cuando ocurre una emoción muy fuerte y negativa, un shock, y la persona no logra exteriorizar su emoción, ésta produce un daño en el organismo, que puede ser un cáncer. Típicamente parecería que el Ca aparece unos seis meses después de la situación traumática. En Chile hay también un interesante estudio de una psicóloga -Jenifer Midletton- que coincide en gran medida con los descubrimientos del Dr. Hamer; ella plantea que hay un perfil de personalidad en las personas que hacen un Ca. Creo que nos estamos acercando lentamente a lograr una comprensión más completa del ser humano, con una visión más integrada, en donde mente y cuerpo son dos caras de la misma moneda. Encontrará más información sobre estos tópicos y sobre medicina complementaria en un interesante blog de un médico. Para una página directa con la teoría del Dr. Hamer, aquí. Muy buena.
Este blog tiene el propósito de tratar de diferentes temas que le interesan al autor, relacionados con Psicología, Desarrollo Personal, Potencial Humano, y espiritualidad.
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27/11/07
Diaporama "EL PRINCIPITO"

23/11/07
La Energía de las Emociones
Las emociones son las que aportan la energía a la vida humana. Toda emoción es un generador de energía. Por lo demás, la etimología misma de la palabra lo dice, ya que emoción viene de “motor”; lo mismo ocurre con motivación, que tiene la misma raíz. Esto nos muestra que en el fondo, desde antiguo se ha sabido intuitivamente que las emociones son el motor que mueve a los seres humanos.
Toda emoción es energía, porque toda emoción es una respuesta del organismo para actuar frente a algo. Así, el miedo genera la energía suficiente para huir frente a una amenaza. La rabia es increíblemente poderosa; en forma de odio por ejemplo -que es su máxima expresión-, puede llevar al crimen, a la guerra, etc. Los celos pueden tener a una mujer despierta toda una noche. Y el amor puede hacer que una persona enamorada pueda viajar miles de kilómetros, o esperar horas interminables bajo la lluvia para ver a quien ama. Una vergüenza frente a un grupo social puede llevar a esa persona a evitar por años volver al mismo grupo, aunque lo desee con todas sus ganas. Y un amor altruista puede llevar al sacrificio personal.
En casos extremos, el amor maternal genera proezas increíbles. Una mujer cuyo hijo había quedado atrapado debajo de un auto, tuvo la fuerza para levantar el vehículo y sacar a su hijo. Cuando le pidieron que lo intentara nuevamente, ni siquiera lo movió. Durante un incendio un dueño de casa sacó el refrigerador para salvarlo; al día siguiente se necesitaron tres personas para volver a entrarlo.
Aquellas personas que tienen poca energía, que son apáticas, son precisamente personas que tienen poca emocionalidad. Nunca se motivan, no se alegran ni “vibran” con nada, y son apagadas. Puede que sean inteligentes y les vaya relativamente bien en la vida, pero nunca han vivido de verdad. Hay también personas extremadamente racionales, que no dan cabida en su vida a las emociones, y tarde o temprano tienen problemas.
Opuestamente, hay también quienes tienen un exceso de emocionalidad, y muestran gran energía, pero sin saber manejarla o canalizarla adecuadamente. Estas personas son como autos con un gran motor, pero sin un buen volante. Suelen no tener contención, y no discriminan hacia dónde proyectarse. Al final, pese a esa gran energía que les dan sus emociones, no logran nada concreto en la vida.
Por curioso que sea, siendo las emociones tan importantes, pues son las que entregan la energía a la vida, son todavía muy poco comprendidas, y, peor aún, nunca se nos ha enseñado a manejarlas. Por eso a veces causan tantos problemas, y por eso también es tan importante el concepto de inteligencia emocional que se ha popularizado últimamente. Este concepto clarifica varias cosas, empezando por restablecer la verdadera importancia y el papel de las emociones en la vida, mostrándonos la falacia que significa considerar al hombre como un ser solamente racional.
La vida sin emociones estaría vacía. No habría alegría, amor, contento… seríamos robots. Muy programados, efectivos y eficaces, no cometeríamos errores, y seríamos quizás muy hacendosos. Pero no solamente no tendríamos energía personal, sino tampoco fuerza, vida ni “alma”. Más sobre EMOCIONES en el diaporama.
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