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31/5/08

EL CASTILLO DE HUANILLOS y su leyenda incierta...

Historia tiene, sin duda, pero es casi desconocida. Está desvanecida, pues se la han llevado el viento y el tiempo. Estar ahí es sentir la soledad y el silencio, pero algo transmite que también hubo allí mucha vida; es una sensación de contrastes.


Huanillos es un pequeño poblado, de casas ruinosas donde solamente habitan los pájaros y el eco del mar, coronado en lo alto por "el castillo". Una edificación que otrora tuvo parsimonia, personalidad, aplomo, casi cierta grandeza. Hoy día Huanillos es una localidad abandonada, a unos 100 Km de Iquique, en la costa.
¿Quién vivió ahí? Al parecer en el poblado vivía gente que se dedicaba a extraer huano, como su toponimia con acierto señala. Y en "el castillo" habría habitado el dueño de la huanera, "el señor" y amo del lugar. Quizás unas doscientas personas en total, en todo el lugar.
Casi nada queda. De las casas, solo las paredes. Del castillo, también. Puertas, ventanas, y todo lo que es madera, se lo han llevado los pillos y vándalos de siempre, aquellos que vagan por zonas desérticas hurtando lo que pueden para ganarse unos pesos mas.
Pero aún sin techo, sin piso, y en pleno abandono, lo que queda del castillo produce un impacto. Algo parece recordar la casa de Usher de E. A. Poe. Y más cuando uno se adentra, camina por sus recovecos, y se encuentra con la leyenda, un escrito pintado por alguien en una de sus paredes interiores. Sin pretender erudición, simple y directa, con versos que han brotado de un alma sensible, apenas legible ya, pero muy hermosa, la leyenda del castillo de Huanillos conmueve y cautiva.


¿Será cierta? Quién lo sabe. Tal vez el alma de un poeta popular engalanó el lugar con estos hermosos versos, producto de su sola imaginación; o tal vez se retrató a sí mismo; o quizás -como en toda leyenda- hay un fondo de verdad en ella, tanto sobre el castillo, como sobre su "señor" y su ocaso.


PS: después de escribir estas líneas, encontré la siguiente dirección con una nota sobre el Castillo: http://amatistalila.blogspot.com/2008/01/castillo-garcia-burr.html Y aquí una copia de una página de un libro que retrata el Castillo y su leyenda: http://1.bp.blogspot.com/_rhosQFdbCyY/R5bXumlK1BI/AAAAAAAAAEg/jCB_Vv8w_L8/s1600-h/Dibujo.jpg


Finalmente, incluyo una galería de fotos antiguas enviadas por Francisco García Otte, un descendiente de la familia García Burr, y nieto de quienes construyeron el castillo. Ver galería.

30/5/08

MALA RACHA

Todos hemos sufrido en algunas oportunidades una “mala racha”. Es una etapa o período en el cual todo sale mal. Nos ocurre algo negativo, y luego cuando parece que ya está por pasar, vuelve a pasar otra cosa negativa, y aún otra más. El dicho “llueve sobre mojado” representa muy bien el sentido de lo que es una mala racha. Las malas rachas suelen darse en un mismo ámbito de cosas, por ejemplo en los negocios, o en la vida familiar, etc., pero también en ocasiones parecen ocurrir en varias áreas de la vida en forma simultánea.

Me tocó ver a un comerciante a quien estafaron. Esto lo llevó casi a la quiebra, y pudo salvarse pidiendo una fuerte suma a un hermano. Antes del mes de haber sido estafado su esposa lo abandonó para irse con otro, y a la semana siguiente le detectaron una enfermedad avanzada y crónica. Pero no todo terminó ahí, porque un par de días después un hijo le chocó el auto convirtiéndolo en chatarra.

Es tan fuerte impacto de una mala racha en la vida personal, que rara vez se piensa que puede ser solo producto del azar. Incluso el sentido etimológico de “racha” -palabra que viene del árabe- es “sacudida, agitación o tormenta”, es decir equivale a pasar una tormenta. En estas etapas nos desesperamos, y desde el punto de vista psicológico pasan varias cosas. En primer lugar tiende a aparecer un pensamiento mágico, de pensar que estamos sufriendo un “mal de ojo”, un hechizo o algo parecido. La mente se resiste a pensar que sea solamente el azar.

Los comerciantes, que por la índole de su mismo trabajo están sujetos a estas malas rachas, normalmente las enfrentan con algún sahumerio o una “limpieza” del lugar, para lo cual contratan a una “bruja” de barrio que por cierto les cobra una buena suma. Lo más impresionante es que en muchas ocasiones el sahumerio termina con la mala racha. Desde luego, lo que no queda claro es si se debió al influjo de la “limpieza” o fue casualidad. En lo personal creo que el sahumerio provocó un cambio de mentalidad, de negativa a positiva, produjo por tanto nuevas esperanzas y energía en la persona, y esto la llevó a un cambio de actitud que terminó la mala racha.

Aunque pensar en el azar o en un “mal de ojo” son explicaciones diferentes, tienen en común que ambas ponen la causa fuera de uno mismo, en el mundo externo. Sin embargo hay otras otros hechos interesantes que nos dan una nueva pista acerca de la explicación de estas malas rachas. Por ejemplo las malas rachas parecen darse en forma mucho más frecuente en personas de mentalidad negativa. También en situaciones emocionales especiales, como cuando una persona está enojada, parece que todo le saliera mal. Se golpea, va a un trámite y no lo atienden, lo llaman y le postergan una reunión importante en la cual cerraría un negocio, etc. Esto nos lleva a pensar también en otra explicación para estas malas rachas, y es que tal vez la causa sea –al menos en parte- de tipo psicológico.

De acuerdo a esta explicación, las malas rachas ocurren en los períodos en que precisamente estamos más disarmónicos, alterados emocionalmente o más tensionados. De ser así, lo que corresponde hacer entonces frente a la mala racha es un buen autoanálisis, buscando la causa en nuestro interior más que en el mundo externo. Esto también produce efectos positivos, y suele eliminar la mala racha. Y si no se elimina del todo, por lo menos con toda seguridad el autoanálisis produce beneficios secundarios de gran importancia. Por último, aunque se trate de una explicación más “esotérica”, no deja de ser interesante que hay quienes piensan que la causa de una mala racha esté en el “karma”, en decir en una serie de malas actuaciones personales que se han tenido en el último tiempo, y que al corregirlas se puede también superar la mala racha.

16/5/08

LA PARAPSICOLOGIA

Parapsicología está compuesta de dos palabras griegas: “para”, que significa “al lado de” o “paralelo,” y "psicología". Es por lo tanto la ciencia que estudia los fenómenos que están más allá de la psicología o que son paralelos a ella, es decir fenómenos como la telepatía, la telequinesis, la clarividencia, la precognición, los poltergeister, etc. En una palabra, fenómenos paranormales.
Todos esos fenómenos se supone que responden a fuerzas psíquicas desconocidas, a una energía mental extraña, que ha sido llamada a veces “energía psi”. Son todos fenómenos anómalos, de cuya existencia se duda, pero que desde siempre han atraído la atención de la gente.
El gran problema de la parapsicología –y que la hace inaceptable para muchos- ha sido que los fenómenos que estudia no son repetibles ni voluntarios. Si se quiere ver el efecto del estrés sobre la memoria por ejemplo, se provoca estrés en una persona y luego se estudia su efecto. Y esto se puede hacer con muchas personas –repitiendo el experimento- y así se logra investigar científicamente.
Pero en el caso de la parapsicología esto no se da. Los presuntos fenómenos extraños ocurren sin previo aviso, y aunque se le pida a quien lo experimenta que lo repita, no puede hacerlo. Además de esto, la gran cantidad de embaucadores que se atribuyen supuestas capacidades, desde las “brujas” de barrio hasta charlatanes profesionales, le ha traído más descrédito aún.
Sin embargo, en la década de los años 30, la parapsicología fue investigada en forma científica en la Universidad de Duke, en Estados Unidos, en donde Joseph Rhine creó el primer laboratorio de esta especialidad. Rhine investigó en forma seria y científica la parapsicología, pero finalmente, después de muchos años y miles de experimentos, los resultados no resultaron totalmente concluyentes. También el ejército norteamericano exploró mucho la parapsicología durante la guerra fría, para intentar descubrir por medios psíquicos secretos militares rusos, como la ubicación del arsenal nuclear, las bases de submarinos, etc.
Hay quienes han planteado la hipótesis de que el ser humano en su etapa primitiva poseía capacidades psíquicas especiales y que las ha perdido. Otros piensan que la ocurrencia de estos fenómenos se relaciona con el nivel de conciencia, y que ocurrirían solamente en estados alterados de conciencia. También se ha investigado mucho si durante el sueño o bajo el consumo de ciertas sustancias la mente puede producir experiencias parapsicológicas. Y también en los animales se exploran conductas que parecen ir más allá de la lógica y el sentido común, como la posible capacidad de predecir sismos o desastres naturales, volver a su lugar de origen después de estar perdidos a cientos de kilómetros de distancia, etc.
Las experiencias de desdoblamiento, del “túnel” en experiencias límite o cercanas a la muerte, la intuición, apariciones y otros fenómenos siguen llamando la atención e investigándose, pero hoy se utilizan metodologías y tecnología de vanguardia, como resonancia magnética, SPEC, y otros. Por otra parte, tanto la psicología transpersonal como la búsqueda de espiritualidad y la llamada neuroteología han tenido influencia y han generado un renovado interés por conocer acerca de estas realidades ocultas. También en muchas universidades hay cátedras o cursos libres sobre el tema. Pero pese a todo, y aunque hoy en día hay prometedores avances en la parapsicología, de momento la verdad sigue siendo incierta.

9/5/08

LA GESTALT

Imposible de traducir en una sola palabra, Gestalt significa aproximadamente “configuración”, “forma” o “figura”. La Gestalt fue una corriente de la psicología que se preocupó de investigar principalmente el fenómeno de la percepción.
La idea central de esta escuela es que no son los elementos individuales de la mente los importantes, sino la “gestalt”, es decir la forma o configuración que tienen estos elementos. Por ejemplo, cuando vemos un árbol frondoso, la mente percibe mucho más que una mera combinación de manchas de luz, sombra, colores y formas separadas. O cuando escuchamos una melodía, no escuchamos cada nota musical por separado, sino la melodía completa. En este sentido la Gestalt afirma que el todo es más que la suma de las partes.
El aporte de la Gestalt a la comprensión de la percepción fue enorme. Sin embargo en la década del cincuenta y sesenta, un gran innovador, utilizando los principios que había descubierto esta escuela de psicología, los aplicó a la psicoterapia, creando una nueva terapia. Fritz Perls, creador de esta terapia, pensaba que las personas funcionan como organismos totales, y que cada persona tiene rasgos positivos y negativos, que debe reconocer para aceptarse a sí misma y poder crecer (Ver diaporama).
La meta de la terapia gestalt es que la persona logre la conciencia, la integración, la autorregulación, y la autenticidad. Promueve el vivir en el “aquí y ahora”. Un concepto de gran importancia en esta terapia es el “awarness” o “el darse cuenta”. Es decir tomar conciencia, especialmente del cuerpo y de las emociones. Esto fue bastante revolucionario en su momento, toda vez que las terapias en ese entonces estaban o muy centradas en la mente, como el psicoanálisis, o muy centradas en la conducta externa, como el conductismo.
El impacto de la terapia Gestalt fue fuerte. Gente de muchas partes asistía al instituto que creó Perls, para aprender de primera mano esta terapia. Pero “Fritz” fue más lejos, pues propuso que su terapia no solamente servía a la gente con problemas emocionales o psicológicos, sino que más que eso, era una forma de vida. Una forma de vida de ser más auténtico, más pleno, más conectado consigo mismo, más espontáneo y menos programado, más creativo y más maduro. Integrando los principios gestálticos en la vida personal, era una forma efectiva para que toda persona alcanzara su máximo potencial. Congruente con esta visión, su creador comenzó a dar seminarios abiertos, promoviendo este nuevo estilo de vida. Esto influyó después notablemente en el movimiento del desarrollo personal y del potencial humano.
La terapia Gestalt se aplica mucho mejor a grupos que en forma individual. Por eso generalmente funciona a través de talleres. No le interesa tampoco explorar a fondo el inconciente ni centrarse en los traumas del pasado, sino actuar en el presente para producir cambios que beneficien a la persona. Fritz expresó en alguna ocasión que cualquier persona, por más grandes que fueran sus problemas, en tres semanas de psicoterapia intensiva –por ejemplo en un retiro- quedaría sana.
Después de poco más de cincuenta años, la terapia Gestalt no ha perdido fuerza, y sigue siendo considerada como una opción válida y eficaz, tanto de curación de problemas psicológicos como de desarrollo emocional y personal. En todos los países hay también institutos que imparten cursos y seminarios. Otros artículos sobre Gestalt en el blog: http://horstbussenius.blogspot.com/2007/12/pato-varas-en-iquique.html http://horstbussenius.blogspot.com/2008/03/oracion-de-la-gestalt.html

2/5/08

INTEGRACION Y POTENCIALIDAD

Es sabido que el ser humano no desarrolla todo su potencial. Comoquiera que se examine este punto, hay coincidencia entre los estudiosos acerca de esto. Lo cual lleva a la lógica pregunta de cómo lograr actualizar ese potencial.
La vida -vegetal y animal- se desarrollan a través de la integración de sustancias nutritivas. Si el árbol no recibe todos los nutrientes que necesita para crecer, nunca logrará ser un gran árbol. En el niño es lo mismo, pues el niño desnutrido nunca alcanzará ni la estatura que debería haber tenido, y ni siquiera un desarrollo intelectual completo. Pero en el caso del ser humano, no basta sin embargo con alimentarse, pues necesita otras cosas. Por ejemplo amor y experiencias. Si estos elementos no se integran, tampoco resultará un ser humano completo.
Casos extremos de falta de integración son por ejemplo el caso de las personas que han sufrido una operación que consiste en cortarles la conexión entre sus dos hemisferios cerebrales. Estas personas pueden estar haciendo una cosa con la mano izquierda, y lo opuesto con la derecha, por ejemplo abrochándose un botón y a la vez desabrochándoselo. O el caso de los psicóticos, como los esquizofrénicos, que tienen una tremenda división entre su intelecto y su funcionamiento social y emocional. Cada aspecto anda por su lado, y jamás se integran. La misma palabra lo dice, ya que “esquizo” significa dividido.
Pero a nivel más “normal”, la persona neurótica lo que hace precisamente es negar, tanto aspectos de sí misma como del ambiente. Niega una parte desagradable de sí misma, niega sus propios impulsos, niega ciertos rencores, sus frustraciones y un sin fin de otras cosas. Al final es tanta la energía que invierte en mantener esta negación que no dispone de energía para crecer. Pero no solo se niega lo interior. La persona neurótica muchas veces niega también lo exterior, como por ejemplo al no aceptar que una situación la pone tensa o la perturba, o a veces no aceptar la partida o la muerte de un ser querido.
La vía para el crecimiento, para desarrollar las potencialidades, es la integración. Puede ser inicialmente doloroso, pero siempre es más sano ver y acepar lo real. Como dijo un psicólogo famoso, “la verdad duele, pero sólo la verdad cura”. Cuando no integramos un rasgo negativo a nuestra conciencia, que sin embargo es parte de nosotros, precisamente estamos dividiéndonos. Lo más curioso y sorprendente, es que cuando la persona comienza a integrar esos elementos que siempre había rechazado o temido, crece como persona. Se autoactualiza. Ahora es capaz de darse cuenta de sus verdaderos sentimientos, miedos, etc., y eso le permite enfrentarlos y superarlos, y constatar que no era tan difícil como lo había imaginado.
Secundariamente, logra ser más tolerante, abierto y comprensivo, por cuanto ahora puede aceptar cosas en los demás que antes no soportaba. Aparece una mayor creatividad, y una postura de apertura hacia nuevos desafíos que la puede potenciar mucho.
Una integración insuficiente de todas las partes de la personalidad, o peor aún, la desintegración, llevan siempre al caos. Integrarse es superarse, es aceptar ver lo que hay, y es darse la posibilidad de desarrollar el enorme potencial que todos llevamos dentro.