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20/4/13

CANALIZACIONES

Después de escuchar varios comentarios muy entusiastas sobre un psíquico que aparecía en la TV, decidí ver el programa, uno de cuyos episodios estaba en youtube. Los comentarios de la gente son que este “psíquico” era capaz de conocer detalles imposibles de saber sobre personas muertas, que eran corroborados por familiares vivos, y que esto constituía una prueba irrefutable de su capacidad psíquica, además de una demostración palpable de que existe comunicación con los muertos. La canalización es un supuesto contacto a través de un “psíquico” con seres queridos fallecidos.

En el capítulo que vi un sujeto que podría haber sido argentino (o uruguayo), estaba con tres damas jóvenes en lo que me pareció ser la casa familiar de ellas, al parecer en El Arrayán, cerca de Stgo., Chile. El “psíquico” iba entregando información a las tres jóvenes, cuya madre -según se dijo en el programa- había fallecido de cáncer hacía algún tiempo atrás.

La información que entregaba o canalizaba el “psíquico” era de dos tipos: la primera era sobre cosas que habían ocurrido en la casa y sobre algunos elementos que había allí, como por ejemplo una planta, una mesa, etc. El psíquico daba algunos datos sobre esos elementos, como una fecha aproximada de cuándo se había comprado, algo sobre el color del objeto, o dónde se compró o bien por qué se adquirió.

El segundo tipo de información era mucho más relevante, y por cierto mucho más impactante, y se refería a emociones, actitudes y pensamientos de la madre fallecida. Y estas informaciones terminaban casi siempre con aseveraciones sobre algún aspecto mucho más desconocido e íntimo de la madre, que incluía revelaciones como el amor que sentía hacia sus hijas, las preocupaciones sobre ellas, o bien que “perdonaba” a las chicas por algún suceso específico.

A esta altura las chicas ya estaban tan emocionadas que creían cualquier cosa que el psíquico decía y lloraban a más no poder. El episodio terminaba con un final feliz, en donde el psíquico les “transmitía” a las hijas algún mensaje esperanzador, en el cual por cierto lo más importante era que la madre estaba muy bien en el otro mundo, y además les entregaba algún mensaje críptico pero obviamente muy vago, pero a lo críptico y ambiguo, dejaba entrever que las chicas comprendían con cierta claridad su significado, y que tenía un profundo sentido.

La verdad es que el programa fue muy similar a varios programas televisivos norteamericanos, en los cuales un “psíquico” se comunica con algún fallecido de alguno de los asistentes al programa. En esos programas el psíquico va diciendo cosas sobre la persona muerta, y el sujeto va corroborando lo que dice, lo que genera una gran carga o tensión emocional, que normalmente termina en llanto del deudo. En el programa chileno no había escenario ni público, sino solamente las tres jóvenes, pero todo lo demás era similar.

Una observación atenta y objetiva de estos programas nos muestra la forma en que estos supuestos “psíquicos” llevan a cabo este show. Lo primero pasa inadvertido para el público, y es que se hacen preceder de una reputación. Esta reputación –algo así como estar frente a un gran mago- ya crea un ambiente propicio para que fenómenos como la sugestión (definida como una credibilidad exacerbada) comience a operar. A esto hay que añadir una necesidad emocional muy fuerte del deudo de obtener alguna información sobre el fallecido. Una vez en el escenario, todo es más fácil, y un par de preguntas muy vagas y ambiguas le muestran al psíquico si va por buen o mal camino. Son preguntas que el sujeto responde verbalmente, dando al “psíquico” pistas sobre si está bien encaminado o no. Pero mucho antes de la respuesta verbal del sujeto, el psíquico ha obtenido una respuesta del lenguaje no verbal. Así que en forma muy rápida y sutil tiene el tiempo suficiente para cambiar o reajustar su pegunta frente a la respuesta no verbal del sujeto antes de que incluso el mismo incauto haya terminado de responder verbalmente. De ahí en adelante el asunto es todavía más fácil, porque la fuerte necesidad emocional del consultante por aclarar aspectos o asuntos inconclusos con el fallecido –sean culpas, interrogantes o rencores-, el ambiente que se creó, las expectativas, el tono serio y casi “solemne” del psíquico, y el haber “adivinado” una o dos cosas, hacen muy fácil el resto. A esta altura el incauto se traga todo; ya es una “presa fácil”.


Un diálogo típico es más o menos el siguiente:

-Psíquico: en su casa había un cuadro… un retrato en una pared…
-Incauto: sí, estaba en mi dormitorio, pero después lo cambié al living
-Psíquico: claro… por eso tiene dos colores de fondo, y se nota como un movimiento. Este cuadro tiene una gran significación emocional para Ud.
-Incauto: por supuesto, es la última foto que se sacó mi madre antes de su muerte
-Psíquico: y para ella también fue importante. Ella sintió que su partida podía estar cercana
-Incauto (ya llorando en este momento): sí, creo que lo presintió.
-Psíquico: pero también hay una mesa de un color especial
-Incauto: tiene que ser la que compró mi madre para la graduación de mi hermana
-Psíquico (con voz ahora más profunda): ahí en esa mesa sucedieron muchas cosas importantes. Comidas, reuniones familiares, a veces discusiones…
-Incauto: todavía me siento culpable de la última discusión, cuando ella estaba enferma
-Psíquico (continúa con voz grave y ahora más baja): claro… pero me llega algo… su madre la perdonó completamente, entendió que esa vez Ud. estaba con muchos problemas…
-Incauto: (llorando a mares): que alivio…!
-Psíquico: y además ella quiere que sepa que está muy bien.

Resultado: el incauto queda feliz. El “psíquico” también porque ganó dinero fácil. Y el público ha logrado conmoverse, llenar sus propias expectativas, reforzando su creencia en el más allá y disminuyendo ansiedades sobre el fallecido. Y el espacio de TV obtuvo un buen rating. Todos felices. Así que dado que es un buen negocio, estos “canalizadores” ahora hasta se promocionan mediante publicidad.

No nos da el espacio para un análisis muy detallado sobre el episodio comentado arriba, pero de todos modos basta con reparar en unos pocos detalles: en toda casa hay cuadros. En toda casa hay al menos una mesa. En toda mesa ha habido celebraciones, buenos y malos momentos, d
James Randin
iscusiones, etc. Como se advierte entonces, el psíquico ha ido acomodando lo que dice el mismo incauto, de modo que ha logrado adquirir su información a partir del mismo inocente, a través del leguaje tanto verbal como no verbal. Que es un show –usando un eufemismo- ya no cabe ninguna duda. Pero quizás podríamos hacer una pequeña concesión, y es pensar que el “psíquico” actúa de buena fe y cree realmente en lo que está haciendo. Pero pequeños detalles en sus gestos, tono de voz, ciertas aseveraciones que hace, hacen muy dudosa esta alternativa.

Tal como dice James Randin, el “desenmascarador de psíquicos”, la única forma de aceptar este tipo de cosas sería mediante una experimentación cuidadosa, objetiva y científica. Hasta ahora nadie ha superado su reto, pese a que ofrece un millón de dólares. Otras situaciones de corte muy similar son las famosas consultas a “adivinos” o “psíquicos” para conocer el propio futuro, que siguen más o menos las mismas pautas que hemos esbozado aquí. Y también el público se traga todo.

Más interesante que este asunto, que es definitivamente un claro timo permitido, es investigar por qué los seres humanos tenemos tanta necesidad de creer en estas cosas, puesto que es una necesidad de tipo casi universal, que está presente en todo grupo humano y también a lo largo de la historia. En el templo de Delfos, en Grecia, hace unos 2500 años, ya ocurría algo similar. Pero dejaremos este tema para otro momento. 

24/11/12

¡ ME PUSO UN UNO !



A menudo escuchamos a los estudiantes contar a sus compañeros, a veces con una dosis de orgullo, que obtuvieron un siete en una prueba de tal o cual asignatura. Pero muy frecuentemente también, cuando las cosas son al revés, y esos mismos alumnos obtuvieron una mala calificación, se les escucha decir “el profe me puso un uno”. Es decir, queda de manifiesto que los éxitos y méritos se los arrogan como propios, y los fracasos y reveses se los adscriben a otra causa.

Por desgracia, esta incapacidad de asumir las consecuencias negativas de nuestras acciones no es solamente asunto de los jóvenes. Así, rara vez escucharemos a un adulto que con honestidad nos diga que le fue mal en un negocio porque no tomó en cuenta algunos factores, o porque no hizo una evaluación realista del mercado.

Siempre buscamos la responsabilidad de nuestras faltas, errores y dificultades en situaciones y personas externas. Frases típicas: “es mi esposo el que no me deja trabajar”, “es que mi jefe es demasiado idiota”, “no hay ninguna posibilidad de encontrar trabajo porque hay que tener pituto”, y muchísimas más, reflejan toda la misma incapacidad de asumir.

Podríamos preguntarnos: ¿y qué papel entonces desempeñan esas personas en su propia vida?
Un caso que podría calificar de paradigmático, fue el de un adulto joven que en menos de tres meses tuvo dos partes por exceso de velocidad. Su explicación: en la empresa le habían pasado una camioneta nueva que era “muy picadora”. ¡Y se lo creía! Me reservo los comentarios.

Hay varios factores psicológicos que explican todo esto. Una teoría es que las personas usamos mecanismos de defensa, que son defensas inconscientes que utiliza nuestro “yo” para evitar la ansiedad que se nos despertaría si aceptamos algo doloroso, como es asumir un fracaso.
Otra teoría plantea que depende de la forma en que sentimos que tenemos el control; es decir, hay dos tipos de personas, unas que sienten que pueden controlar el ambiente, y otras que no, y por tanto estas últimas siempre se van a sentir a merced de las fuerzas externas, sean personas, situaciones o eventos.

En tercer lugar, la teoría del condicionamiento plantea que desde niños fuimos acostumbrados a pensar que el mundo no depende de nuestros deseos, ya que éramos tremendamente dependientes, y que seguimos condicionados con este pensamiento toda la vida.

En todo caso, la falta de capacidad de asumir es siempre un signo de inmadurez. Lo grave es que al sentir que es el medio ambiente el que nos controla podemos pasar fácilmente a la “desesperanza aprendida”, o peor aún, terminar viviendo en la mentira. Lo más increíble es que cuando a una persona se le insinúa que ella misma es la responsable de sus dificultades, normalmente reacciona con mucha rabia, e incluso se siente incomprendida y ofendida.

Si pudiéramos tener un espejo de la verdad que nos mostrara en qué medida somos responsables de nosotros mismos y nuestra vida, nos espantaríamos y probablemente sería tan intolerable esta verdad que no la aceptaríamos por un buen tiempo. El paradigma del cojo que le echa la culpa al empedrado lo llevamos muy enraizado en nuestra psiquis. La madurez plena, la congruencia interna, el éxito profesional, el desarrollo personal, la felicidad incluso, son todos aspectos de suma importancia, pero que requieren para su logro aceptar que uno es el arquitecto de su propia vida, tanto en aquello que nos sale bien como en aquello que nos sale mal.

Y como requisito indispensable está la capacidad de asumir. Es decir, ¡soy yo quien me saqué un siete, y yo también quien me saqué un uno! HBC

29/10/12

PERCIBIR EL FUTURO PODRIA SER POSIBLE

Una investigación sugiere que existen respuestas fisiológicas que se anticipan a la conciencia

En la revista digital Tendencias 21 encontré un artículo muy interesante sobre conocer el futuro, y creo que se trata de un fenómeno real, aunque sin una explicación clara todavía. Muchos hemos vivido experiencias de este tipo (precognición), pero su ocurrencia intempestiva y no sujeta a la voluntad dificulta enormemente su estudio. C. G. Jung fue uno de los psicólogos que se ha preocupado del tema, y lo llamó sincronicidad; aunque no es exactamente lo mismo que relata el artículo, la sincronicidad se refiere a la ocurrencia simultánea de dos sucesos que tienen una significación especial, por ejemplo simbólica, pero que no están ligados causalmente. Aunque desde una visión externa el fenómeno de sincronicidad puede incluso ser interpretado como aleatorio, como casual, para quien lo vivencia tiene una gran significación. Jung además comentó una serie de otros fenómenos de sincronicidad, y propuso incluso que debería estudiarse la relación entre la psiquis y la materia. Otro científico -un físico- que ha incursionado en temas parecidos es Fritjof Capra, quien producto de una experiencia personal, un satori o estado místico, se interesó en esto. Su libro "El Tao de la física" es de gran interés.
En fin, un mundo paralelo, coincidencias significativas, previsión del futuro, intuición... son fenómenos que están ahí, ante nosotros. Por tanto es de gran interés que estos estudios se sigan realizando y ampliando, de modo que en algún momento podamos integrar este conocimiento con el actual corpus de la ciencia. Transcribo el artículo.
Los resultados de la revisión de 26 estudios sobre la respuesta fisiológica a eventos aún no ocurridos sugieren que el cuerpo es capaz de percibir el “futuro”, sin pistas previas. Según los autores de la investigación, esta “actividad anticipatoria anómala” es real, pero permanece aún sin explicación. Asimismo señalan que la biología cuántica, una rama de la ciencia que estudia el efecto de las partículas subatómicas en los organismos vivos, podría darle sentido. Resultaría fantástico –y muy útil- que nuestros cuerpos nos preparasen para eventos futuros que pudieran resultar importantes para nosotros, incluso en ausencia de clave o referencia alguna a dichos eventos.

¿Pero es posible tener este tipo de presentimientos? Según investigadores de la Northwestern University de Estados Unidos: sí. Los científicos han llegado a esta conclusión a partir de la revisión de los resultados de 26 estudios realizados a este respecto, y publicados entre los años 1978 y 2010.

Según informa la Northwestern University en un comunicado, ya se sabía que nuestra mente subconsciente a veces sabe más que nuestra mente consciente. Por ejemplo, en mediciones fisiológicas se ha demostrado que el organismo presenta respuestas inconscientes antes de que cierta información llegue a nuestra conciencia. En lo que respecta en concreto a situaciones de peligro, en 2005 un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Washington reveló que existe una zona del cerebro que actúa como un sistema de alerta en caso de riesgo, que es capaz de advertirnos, y también de aprender a detectar nuevos peligros.


Sin pista alguna
Lo que no había quedado claro hasta ahora, sin embargo, es “si los seres humanos tienen la capacidad de predecir eventos importantes futuros, incluso sin ningún tipo de pista sobre lo que va a suceder", explica Julia Mossbridge, autora principal del estudio e investigadora del Laboratorio de Neurociencia de la Northwestern.  Por ejemplo, se supone que una persona que esté jugando a un videojuego en el trabajo, con los auriculares puestos, no podrá oír a su jefe cuando este se encuentre a la vuelta de la esquina. "Sin embargo, nuestro análisis sugiere que si estuviera en sintonía con su propio cuerpo, esa persona sería capaz de detectar estos cambios anticipatorios entre dos y 10 segundos antes (de que el jefe llegue) y cerrar el videojuego a tiempo", asegura Mossbridge.

La investigadora añade que ese individuo tendría incluso la posibilidad “de abrir la hoja de cálculo en la que se suponía que estaba trabajando. Y, con suerte, hacerlo todo antes de que el jefe entre en la oficina".


Actividad anticipatoria anómala
Esta capacidad ha sido tradicionalmente denominada “presentimiento” o “premonición", pero Mossbridge y sus colaboradores no están seguros de que la gente sienta realmente el futuro. Ella prefiere llamar a este fenómeno “actividad anticipatoria anómala”. Mossbridge añade que “el fenómeno no es normal, según argumentan algunos científicos, porque no puede explicarse desde nuestra comprensión actual sobre el funcionamiento de la biología, pero otras explicaciones vinculadas a hallazgos sobre biología cuántica (sobre cómo afecta el comportamiento de las partículas subatómicas al mundo vivo) podrían hacer que todo esto cobre un sentido”.

Este fenómeno “es anticipatorio porque parece predecir modificaciones fisiológicas futuras en respuesta a un hecho importante sin claves conocidas, y es actividad porque consiste en cambios en los sistemas nervioso y cardiopulmonar, así como en la piel”, concluye la científico, que está especializada en psicología, neurociencia y psicología cognitiva. Los resultados de esta investigación han aparecido detallados en la revista Frontiers in Percepction Science.


Otros vínculos entre lo vivo y lo cuántico
En los últimos 30 años ha ido madurando en biología un cuerpo de teorías y de investigaciones empíricas hacia el conocimiento de los fundamentos cuánticos de la materia viviente. Dentro de este campo, se ha llegado a sugerir que la naturaleza de la física de partículas podría explicar fenómenos como la telepatía o ciertos mecanismos de la conciencia humana.

Asimismo, en 2010, un equipo de físicos del Institut für Theoretische Physik, de la Universidad de Innsbruck, en Austria, consiguió establecer una relación entre la orientación animal y la física cuántica, en concreto, entre la orientación y el llamado “entrelazamiento cuántico”.  Esta relación explicaría que las vacas y otras muchas especies animales puedan orientarse en el espacio siguiendo los campos magnéticos terrestres, es decir, tengan una extraña capacidad conocida como “magnetorrecepción”.

En los últimos años, otros investigadores han establecido asimismo relaciones entre la física cuántica y la orientación de los pájaros, de las tortugas e, incluso, de las moscas de la fruta. Además, hay quien ha señalado que la cuántica podría explicar la fotosíntesis.

En definitiva, numerosos biólogos con conocimientos en física cuántica se preguntan actualmente si el desarrollo de los organismos vivos, desde que existen hace 4.500 millones de años, no se ha beneficiado de una u otra forma de la interacción entre el mundo cuántico, llamado microscópico, y el mundo macroscópico. Fuente: Tendencias 21.net

13/10/12

INFLUENCIA DEL SONIDO EN EL SABOR


Los sentidos son las puertas que nos conectan con la realidad. Todos los sentidos son complementarios, y hay ocasiones también en que "se mezclan", como sucede con la sinestesia. Ahora, una nueva investigación reportada en el sitio Tendencias21, muestra que el sabor de los alimentos puede verse afectado por la música que se esté escuchando, lo que muestra la subjetividad del "gusto". Transcribo el artículo: 

"El psicólogo de la Universidad de Oxford, Charles Spence, está especializado en el estudio de los sentidos humanos y de la manera en que estos interactúan.

En sus últimas investigaciones, Spence ha hecho oler y probar vino y chocolate a diversas personas, y después les ha pedido que asociaran estos aromas y sabores a diferentes sonidos musicales.


Así fue como descubrió que la gente tiende a relacionar los sabores dulces con notas agudas y con los sonidos de piano, y los sabores amargos con notas graves y sonidos de instrumentos de viento-metal. Después, Spence se preguntó si podía ocurrir lo mismo en sentido contrario: ¿se podría usar la música para influir en los olores y sabores?

En otro experimento, el investigador hizo que los voluntarios comieran diversos trozos de caramelo, mientras escuchaban música. Algunas de las piezas musicales que sonaron estaban compuestas por sonidos “dulces”, y otras por sonidos “amargos”.

Finalmente, Spence le pidió a los participantes que evaluaran el dulzor o el amargor de cada trozo de caramelo. Aunque todos los trozos eran iguales, los voluntarios los percibieron como distintos, en función del tipo de música que sonaba mientras comían cada trozo".  

CARACTER FUERTE


El llamado “carácter fuerte” no es un término psicológico propiamente tal, sino un término del hombre de la calle, o más bien de la psicología popular, podríamos decir. Intentaremos por lo tanto clarificar lo que la gente entiende por esto. En realidad, cuando alguien dice que tiene un “carácter fuerte” se refiere a una mezcla de varias cosas; en primer lugar al hecho de ser capaz de mostrarse confrontacional, de una manera más o menos enérgica, y tratando de imponer su punto de vista.

En segundo lugar siempre hay implícita algún tipo de amenaza. Esta puede ser la de estar dispuesto a llegar a una pelea, o a la agresión, o mantener un malhumor y distancia psicológica por un tiempo prolongado; y más sutilmente, hay una amenaza velada de terminar la relación, la cual puede ser bastante fuerte cuando se trata de una relación de pareja.

Muchas veces ese carácter fuerte solamente aparece con las personas conocidas y cercanas, no con gente a la cual se conoce poco o con la cual hay una relación estrictamente formal. Hay por ejemplo jóvenes que siendo bastante tímidos, tienen ese “carácter fuerte” solamente en su casa. O con la polola o la pareja si se trata de un sujeto más maduro.

A veces este llamado carácter fuerte puede llegar con facilidad a la descalificación y la humillación del otro. Pero, ¿qué hay detrás de este carácter fuerte?

Puede haber varias cosas. Suele haber una acentuación de la necesidad de mostrar poder, específicamente afán de poderío. También encontramos muchas veces bastante ego, es decir cierta vanidad y una autoimagen elevada. Secretamente la persona cree que debe imponerse para hacerse valer; a la larga, se termina valorando a sí misma a través de su carácter, y puede ponerse cada vez más agresiva. También puede tratarse de personas que han sido ellas mismas humilladas o maltratadas –desde chicas-, y entonces creen que si no se “hacen valer” a través de su carácter, las pasarán a llevar muy pronto; y por eso a veces atacan antes de ser atacadas.

También asociado a esto hay cierta rigidez y terquedad. La persona de “carácter fuerte” siente miedo de examinar un asunto desde otra perspectiva, porque podría llegar a cambiar de opinión, y ella cree que eso podría ser interpretado como debilidad; por lo tanto acentúa más su punto de vista, llegando a veces a conductas muy rígidas. 

Las personas se vanaglorian, aunque sea en privado, de tener “carácter fuerte”, porque han descubierto que muchas veces consiguen lo que desean; por desgracia lo logran a costa de despertar miedo, lo cual a largo plazo las van sumiendo en la soledad. Sus amigos les hacen el quite, y los demás se ponen emocionalmente distantes con ellos.

Un examen psicológico en profundidad nos muestra la verdadera realidad, y es que detrás del carácter fuerte casi siempre se esconde poca firmeza, inseguridad, y falta de autonomía para tomar decisiones, ya que la persona debe recurrir a su “carácter”, o sea a su capacidad eventual de agredir, para demostrar lo que piensa o tratar de que se haga lo que desea. Son personas que han aprendido que en la vida todo es agresión y hostilidad, que viven en la selva, bajo el amparo de la ley del más fuerte. La superación real del “carácter fuerte” se logra a través de la asertividad, que es la manera de expresarse, luchar por lo que uno quiere, sin agredir ni amenazar, sino respetando a los demás. HBC 

25/8/12

PROGRAMACION NEUROLINGUISTICA

La programación neuro-lingüística  -o simplemente PNL- es uno de los nuevos aportes de la psicología, que aunque todavía enigmática para el gran público, se está difundiendo sin embargo con rapidez y se está aplicando a una serie cada vez más amplia de ámbitos diferentes.  Si bien empezó como una forma de terapia, los resultados muchas veces asombrosos y rápidos que se logran con ella ha hecho que se la aplique en la comunicación, en las empresas, en medicina, en rehabilitación, en la educación, y por cierto para lograr un mayor desarrollo personal.
 
Definida de varias maneras, quizás lo más claro sea definirla como la ciencia que estudia el “software” de la mente y el comportamiento, usada con el fin de conseguir un rendimiento óptimo o un estado de excelencia en cualquier campo de la actividad humana.  En otras palabras, trata de la forma en que inconscientemente hemos programado nuestro cerebro para pensar y sentir, y la forma en que esta programación se expresa a través de nuestro lenguaje.  Por lo tanto, a través del análisis del lenguaje, así como de ciertas actitudes corporales (lenguaje no verbal), especialmente de la mirada, se puede establecer la forma en que un cerebro está programado.

Desde este punto de vista, más importante que el contenido de lo que la gente piensa, es determinar los procesos mentales que cada cual usa para almacenar, clasificar y comunicar su experiencia a través de los sentidos.  En definitiva, es más importante el “cómo” uno se comunica  que el contenido del mensaje.

Lo más conocido de la PNL hasta ahora ha sido el descubrimiento de que cada persona utiliza en forma predominante algún sentido.  Hay personas visuales, auditivas y kinestésicas.  Una comunicación óptima se produce sólo cuando ambas modalidades – la del emisor y del receptor – se sintonizan.

Pero la PNL es mucho más que eso.  Así, una persona pesimista tiene una serie de patrones mentales (programas) que le hacen ver el mundo y las posibilidades como negativas.  La forma en que trabaja la PNL en estos casos no es entonces “convencer” a la persona de que mundo es positivo, hermoso y tiene múltiples posibilidades, sino hacer una “reprogramación” de sus esquemas mentales, con lo cual cambia totalmente la perspectiva.  Y esto se realiza en forma mucho más rápida que en las terapias tradicionales.
 
Por lo tanto puede decirse también que la PNL es un modelo sobre cómo la gente aprende, piensa, se comunica y también cambia.  Este modelo estudia los programas mentales que determinan la forma de actuar y sentir de las personas, lo cual a su vez es el resultado de la interacción entre el funcionamiento del sistema nervioso y el lenguaje.  De este modo, observando y escuchando cuidadosamente cómo una personas actúa y se comunica (verbal y no verbalmente), se puede entender cómo ha ordenado o programado su propia experiencia.  Y al conocer este proceso, se puede actuar sobre él, modificándolo y ayudando a las personas a cambiar conductas no deseadas, a sanar emociones y a alcanzar sus objetivos por medio de los recursos potenciales que todos tenemos disponibles.

 

13/7/12

SIMBOLISMO DEL AJEDREZ

Aburrimiento para la mayoría y fanatismo para sus cultores, lo cierto es que el "noble juego del ajedrez" tiene un simbolismo importante, que ha pasado prácticamente inadvertido.

Originario de la India, aunque ha tenido cambios y adaptaciones, el espíritu del juego sigue siendo el mismo: dos ejércitos que se enfrentan. Las diversas piezas representan las diferentes armas con que contaban los ejércitos antiguos. La tropa ligera, representada por los peones, ocupa la primera línea. La tropa pesada, como los carros de guerra, está representada por las torres. La caballería tiene su simbolismo precisamente en los caballos. Los alfiles al parecer representan los elefantes de combate. Además, la diversidad de piezas representa el concepto de que todos somos diferentes y valiosos en la sociedad, pues aún el más simple peón puede ser el que gane la partida dando jaque mate. Las piezas en sí representan también diferentes tipos de personalidades: personas que avanzan lentamente en la vida, como los peones. Otros que saltan sobre los obstáculos para alcanzar sus metas, como los caballos. Otros sólidos y fuertes, pero poco ágiles, como las torres…

El valor de las piezas y de su posición es otro elemento simbólico. Un jugador puede tener casi todas las piezas y el otro apenas unas pocas, pero igualmente puede ser el vencedor, porque es más importante la posición de las piezas que su cantidad. En sentido simbólico, esto representa la supremacía del espíritu sobre la materia, de lo sutil sobre lo grosero.

El tablero mismo, con sus sesenta y cuatro casillas, es muy simbólico. Los cuadros negros y blancos representan varias cosas. En primer lugar son un símbolo de los opuestos, y en esto se parecen al yin y al yang de la cultura china. Representan los principios duales presentes en todo: el bien y el mal, la luz y la oscuridad, arriba - abajo, etc. Y también la importancia de la tolerancia hacia los demás. Por añadidura, parece haber una coincidencia entre las sesenta y cuatro casillas del tablero y los sesenta y cuatro hexagramas del I Ching, el libro chino del oráculo. También el tablero parece representar un mandala.

La relación entre la voluntad y destino, es otro elemento de gran simbolismo. En cada movimiento el jugador es libre de elegir entre muchas posibilidades; pero cada movimiento generará una serie casi infinita de consecuencias. En la vida, las decisiones que tomamos en cada instante generan asimismo consecuencias. De modo que podemos aprender que hay que tener un plan en la vida, un proyecto de vida y tratar de llevarlo a cabo, pero sin perder de vista las pequeñas acciones. En la partida, a veces el más pequeño movimiento cambio por completo el plan inicial, por ejemplo al crear una nueva amenaza. Debemos ser flexibles entonces, porque en cada instante la vida nos muestra nuevos escenarios. Por otra parte, las piezas enemigas, siempre tratando de darnos jaque mate, representan las fuerzas que a veces se nos oponen en la vida para el logro de nuestros objetivos.

Las reglas tan precisas del juego, nos enseñan también que en la vida todo está sujeto a rigurosas leyes cósmicas que no podemos soslayar ni romper. Pero también,  aceptando estas leyes y utilizándolas, podemos triunfar.

Por último, quizás la coronación de los peones representa el simbolismo más magistral. En efecto, el peón ha avanzado trabajosamente para llegar a la última línea, y en ese momento puede convertirse en cualquier pieza (excepto el rey). Esto representa un camino de desarrollo personal, es como el equivalente a la iluminación, al despertar, a “ver la luz”; en definitiva, pasar a un nivel superior de "ser" y de conciencia. (Foto: Partida de ajedrez entre López de Segura y Da Cutri en la corte española, por Luigi Mussini, 1886)

8/7/12

¿INTIMIDA LA INTIMIDAD?

Asociada a la vida sexual, a la privacidad, o a la exhibición de los genitales (“mostró sus intimidades”), la intimidad es sin embargo mucho más que eso. Su verdadero sentido se puede entender más fácilmente a partir de un análisis etimológico. Intimo procede del latín “intimus”, y es la forma superlativa de “interus”, que significa dentro. Intimo es, pues, aquello que está lo más adentro posible. No sólo lo que está en el interior del hombre, sino lo que está más adentro que todo. Es lo más reservado de una persona.

La intimidad implica compartir pensamientos, experiencias profundas y emociones en una relación abierta y honesta en la que cada uno confía en el otro. Hay una entrega profunda. La intimidad está libre de juegos y explotación y se da en esos momentos de contacto humano que despiertan sentimientos de ternura, empatía y cariño, incluso intercambios de caricias. La intimidad es por lo tanto una experiencia y una relación muy gratificante.

En la intimidad se da una gran cantidad de afecto y aceptación incondicional, que son además de mucha calidad. No hay motivaciones ocultas ni nadie pretende sacar provecho del otro. Hay espontaneidad y franqueza, pero se mantiene la propia autonomía. Es un momento en el cual no hay que estar a la defensiva ni evitar preguntas, porque se responde libre y abiertamente, sin temor a ser juzgado, criticado o rechazado. En la verdadera intimidad es en donde se sustenta la capacidad de sentirse emocionalmente unido a la persona amada, ni asfixiado por ella, ni abandonado. Esto crea un lazo de empatía que satisface las necesidades emocionales más profundas de ambos.

Pese a ser una experiencia tan enriquecedora, parece sin embargo que cada vez se produce con menos frecuencia, lo cual sume al ser humano en una profunda soledad, que es el caldo de cultivo de todo tipo de alteraciones psicológicas. Aún parejas que mantienen buen sexo pueden no tener una relación de intimidad.

¿Intimida la intimidad? Pareciera que sí, porque pese a ser una experiencia tan trascendente, es a la vez la que más riesgo conlleva. Y esto porque nos “exponemos”, nos descubrimos y mostramos tal cual somos, mostrando nuestras debilidades, que quizás la otra persona utilice en algún momento futuro en nuestra contra.

Hay además varias otras razones por las cuales rehuimos o no somos capaces de abrirnos a la intimidad. Por ejemplo, si en algún momento cuando niño se buscó la intimidad, pero se sufrió rechazos o burlas. O bien había en el hogar una alternancia de afecto y agresiones, que inestabilizaban. También es frecuente que la falta de capacidad para intimar provenga de que nunca se observó en los padres. O también cuando los padres vivían en un clima de agresión, hostilidad o simplemente frialdad. También en muchos hogares se enseña a los niños desde chicos a desconfiar de todo el mundo. O bien el joven vivió en un ambiente en el cual tuvo como modelo el hecho de que hay que aprovecharse de la gente para obtener beneficios.

La intimidad es un proceso en el que intervienen factores tan complejos como el respeto, la admiración, la tolerancia, la generosidad, el entendimiento, la comunicación, la receptividad, la sexualidad, y en donde se subentiende que se puede tener a veces rabia, angustia u otras emociones negativas, sin que esto ponga en tela de juicio el amor, ni la significación que el otro tiene para la propia vida. La intimidad intensa parece activar mecanismos emotivos y neurofisiológicos muy profundos, con lo cual aumenta la autoestima, la capacidad de dar y recibir afecto, el deseo de vivir, y el interés por valores superiores a los materiales.

15/6/12

TALLER DE POESIA Y NEUROCIENCIAS






En días pasados se realizó el taller "Poesía y Neurociencias". Los expositores fueron Jaime Ceballos, poeta, y Horst Bussenius C., psicólogo. Asistieron alrededor de 25 personas. El taller comenzó con una charla breve sobre lenguaje, metáforas y neurociencias a cargo del psicólogo, para proseguir con el poeta, quien se refirió al arte creativo y la creación de poesías, en un estilo muy vivencial que gustó mucho al público asistente. Se realizó después un trabajo en grupo, en donde se incluyó la creación de una poesía colectiva bajo la modalidad de "cadáver exquisito".

22/4/12

SINDROME DE STENDAHL

Nuestro diccionario oficial (RAE) define la belleza como “propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual. Esta propiedad existe en la naturaleza y en las obras literarias y artísticas”. Y refiriéndose a la belleza artística en particular, dice que es “la que se produce de modo cabal y conforme a los principios estéticos, por imitación de la naturaleza o por intuición del espíritu”.

La belleza nos puede impactar a todos, cual más cual menos. Cuando el impacto es extremo, puede producir en la persona un síndrome llamado “Síndrome de Stendhal” o “Síndrome de Florencia”. Descrito hace no más de veinte años por una psiquiatra italiana, la Dra. Graziella Maguerini, este síndrome se caracteriza o es definido como una enfermedad psicosomática que provoca taquicardia, vértigo, confusión e incluso alucinaciones, cuando una persona entra en contacto con muchas obras de arte, especialmente si son muy hermosas o son muy abundantes en un mismo lugar. Precisamente esto ocurre en la ciudad italiana de Florencia, considerada como una de las ciudades más hermosas del mundo por la gran concentración de obras de arte. En una investigación se comprombó que se producen trastornos del pensamiento en un 66% de las personas, trastornos predominantes de los afectos en un 29%, y en un 5%, crisis de pánico o proyecciones somáticas de la angustia. Según una fuente de Internet, todos los años se atiende a alrededor de 12 personas en el hospital de Florencia por este cuadro.

El nombre del síndrome lo acuñó la psiquiatra por la experiencia que relató un escritor del siglo XIX –Stendalh- quien en una oportunidad, de visita en Florencia, sufrió este cuadro. El escritor relató su experiencia diciendo que “fuertes latidos de corazón, acompañados de la sensación de que la vida se había desvanecido, caminando con sensación de caer”.

El síndrome parece darse en diferentes grados. Quizás en algunas personas se trate solamente de un "arrobamiento" frente a la obra, y es probable que se gatille con motivo de otras formas de arte, como la música, poesía, un paisaje muy hermoso, etc. Palabras como “sobrecogido”, “vibrante”, “gozoso”, “exultante”, tal vez sean otras formas de caracterizar la sensación interna. Recuerdo el reporte de un astronauta norteamericano que quedó tan impactado por la visión del espacio y la Tierra, que dijo no desear volver a vivir una experiencia tan fuerte.

Por último, es interesante considerar las múltiples conexiones que podrían tener relación con este síndrome, como ciertos estados místicos, experiencias de éxtasis, etc. Incluso hay un autor que postula la necesidad de conectarse con la belleza para despertar en nuestro cerebro algunas zonas dormidas.

3/3/12

LA INTUICION

Una de las potencialidades humanas es la intuición. Difícil de definir, fácil de aceptar para otros, o presunto privilegio de las mujeres, para la mayoría.

Podemos decir que la intuición es una capacidad para conocer y saber las cosas sin que entre en juego la inteligencia o el razonamiento. Muchos dicen: “una corazonada”, un presentimiento, o simplemente una idea que nos llega sin saber de dónde ni cómo apareció.

Todos conocemos o hemos tenido alguna vez una intuición. Sin embargo es raro que se converse sobre esto, porque tememos exponernos a la burla y al ridículo. Algunos ejemplos son ya históricos, como las dos personas que devolvieron los pasajes del Titanic, después de haber soñado que se hundiría.

Pero hay miles de ejemplos anónimos: un bombero que en un incendio saltó alejándose de una caseta, que al momento siguiente explotó. Ni él ni nadie sabía que había un balón de gas adentro, pero la intuición le salvó la vida. Un adulto que “sin ningún motivo” decidió telefonear a un gran amigo que a la sazón vivía en otra ciudad y al cual no veía desde hacía años. Lo llamó en horario de cobro alto y el amigo recibió la llamada en el momento más crítico de una grave depresión; la llamada evitó el suicidio. ¿Coincidencias? Las situaciones son tan pasmosas que dan al menos para pensar.

Según los estudios más recientes, la intuición se alojaría en el hemisferio derecho del cerebro y está muy relacionada con las emociones.

Algunos gobiernos investigan y han gastado enormes sumas estudiándola. Conocida es la experiencia del Nautilos, submarino atómico que atravesó el casquete polar haciendo experimentos de telepatía. Más moderadamente, y a nivel de empresas, cuando hacen selección de personal a ejecutivos superiores, comienza a ser frecuente que les apliquen test de intuición, ya que se ha demostrado que los gerentes exitosos tienen en general un buen desarrollo de esta habilidad.

Lo cierto es que, prescindiendo de las explicaciones o teorías, la intuición es algo real, que existe y que funciona, y que puede desarrollarse gradualmente. HBC

18/2/12

CONFIANZA MUTUA

La confianza es un tema que da para mucho. No hablaremos en este artículo sobre la confianza en sí mismo – que es también importantísima -, sino de la confianza en los demás, la confianza mutua. Las relaciones interpersonales, las relaciones familiares, los negocios, el trabajo en equipo, y muchas otras conductas, acciones y actividades con la gente, se basan en la confianza. Casi sin darnos cuenta, diariamente depositamos nuestra confianza en muchas personas.

¿Qué es lo que determina que una persona nos dé confianza, que podamos depositar en ella cosas tan importantes nuestras como la educación de un hijo, un secreto, dinero, y a veces hasta nuestra propia vida?

La palabra confianza viene de confiar, y ésta de fiar, que se define como entregar algo o depositar en otra persona algo sin más seguridad que la buena fe, esperando que ese algo que se entrega será devuelto. En cierto modo, esperando de la otra persona cierta fidelidad, pensando que esa persona es incapaz de traicionarnos.

La confianza tiene varios factores que la hacen posible, varias dimensiones. Quizás la primera variable que influye en la confianza es el grado de competencia del otro, es decir, en qué grado o medida sabe hacer lo que dice o esperamos de él. Esto incluye sus conocimientos y habilidades. Así, un médico del cual sepamos que es competente en su trabajo, nos dará la suficiente confianza para operarnos con él.

El segundo aspecto que genera confianza es la integridad. Es decir, que la persona en quien confiamos tenga congruencia entre lo que hace y dice, que sea honesto. Parte muy importante de la integridad es la honestidad entonces, así como saber que la otra persona valora y se ajusta a la verdad. Una persona deshonesta, falsa o inconsecuente, jamás genera confianza.

El tercer aspecto es la estabilidad en su forma de actuar, es decir que el otro mantenga básicamente una conducta similar frente a las mismas situaciones. Si la otra persona actúa cada vez de manera diferente, esto genera incertidumbre, y por lo tanto poca confianza. Una persona muy cambiante, por ejemplo, o que en ocasiones cumple una promesa y en otras no, genera desconfianza.

Una actitud de auténtica apertura es otro atributo de la confianza. Confiamos en las personas que son transparentes, que “se abren”, que tienen una actitud general de apertura. Una persona “cerrada”, que se niegue a compartir ideas e información libremente no puede generar confianza, sino todo lo contrario.

Finalmente, como quinto elemento de la confianza, se debe considerar la lealtad, es decir la disposición y voluntad para proteger y dar la cara por la otra persona. De este modo, al contar un secreto y tener la certeza de que la otra persona será leal, o bien que “se la jugará” por uno, se genera confianza.

Estos cinco elementos básicos de la confianza están presentes en mayor o menor grado en las personas que conocemos. Por esta razón para generar confianza es vital conocer lo mejor posible a la otra persona. La confianza, además de ser un pilar fundamental en las relaciones interpersonales, es algo que se construye. No es algo dado, que nos llega en forma automática, sino una actitud o cualidad que podemos afianzar, desarrollar y promover. HBC

4/2/12

CONSEJOS DE GURDJIEFF A SU HIJA

Los consejos que transcribo a continuación están extraídos del libro “El maestro y las magas”, de Jodorowsky. Según el autor, se los habría transmitido el mismo Gurdjieff a su hija. Sin pronunciarme sobre la exactitud de la fuente o del origen que les adscribe Jodorowsky, todos los consejos tienen el enorme mérito de corresponder íntegramente a los preceptos y enseñanzas del Cuarto Camino. Tienen además el “sabor” de la verdad, y, más aún -en mi opinión., un mensaje muy alineado con el verdadero cristianismo. Cada uno puede convertirse en una rica fuente de meditación, de introspección, y en algún momento tratar de integrarlo a la vida propia. Una forma muy provechosa y práctica de lograr esta integración es darles una lectura, luego seleccionar aquellos que más nos llamaron la atención por cualquier motivo, examinar cómo se reflejan en nuestra vida cotidiana -haciendo un autoanálisis descarnado-, y después tratar de llevarlos a la práctica. Y repetir este mismo procedimiento un par de semanas o meses después. HBC


1. Fija tu atención en ti mismo, sé consciente en cada instante de lo que piensas, sientes, deseas y haces.
2. Termina siempre lo que comenzaste.
3. Haz lo que estás haciendo lo mejor posible.
4. No te encadenes a nada que a la larga te destruya.
5. Desarrolla tu generosidad sin testigos.
6. Trata a cada persona como si fuera un pariente cercano.
7. Ordena lo que has desordenado.
8. Aprende a recibir, agradece cada don.
9. Cesa de autodefinirte.
10. No mientas ni robes, si lo haces te mientes y te robas a ti mismo.
11. Ayuda a tu prójimo sin hacerlo dependiente.
12. No desees ser imitado.
13. Haz planes de trabajo y cúmplelos.
14. No ocupes demasiado espacio.
15. No hagas ruidos ni gestos innecesarios.
16. Si no la tienes, imita la fe.
17. No te dejes impresionar por personalidades fuertes.
18. No te apropies de nada ni de nadie.
19. Reparte equitativamente.
20. No seduzcas.
21. Come y duerme lo estrictamente necesario.
22. No hables de tus problemas personales.
23. No emitas juicios ni críticas cuando desconozcas la mayor parte de los hechos.
24. No establezcas amistades inútiles.
25. No sigas modas.
26. No te vendas.
27. Respeta los contratos que has firmado.
28. Sé puntual.
29. No envidies los bienes o los éxitos del prójimo.
30. Habla sólo lo necesario.
31. No pienses en los beneficios que te va a procurar tu obra.
32. Nunca amenaces.
33. Realiza tus promesas.
34. En una discusión ponte en el lugar del otro.
35. Admite que alguien te supere.
36. No elimines, sino transforma.
37. Vence tus miedos, cada uno de ellos es un deseo que se camufla.
38. Ayuda al otro a ayudarse a sí mismo.
39. Vence tus antipatías y acércate a las personas que deseas rechazar.
40. No actúes por reacción a lo que digan bueno o malo de ti.
41. Transforma tu orgullo en dignidad.
42. Transforma tu cólera en creatividad.
43. Transforma tu avaricia en respeto por la belleza.
44. Transforma tu envidia en admiración por los valores del otro.
45. Transforma tu odio en caridad.
46. No te alabes ni te insultes.
47. Trata lo que no te pertenece como si te perteneciera.
48. No te quejes.
49. Desarrolla tu imaginación.
50. No des órdenes sólo por el placer de ser obedecido.
51. Paga los servicios que te dan.
52. No hagas propaganda de tus obras o ideas.
53. No trates de despertar en los otros emociones hacia ti como piedad, admiración, simpatía, complicidad.
54. No trates de distinguirte por tu apariencia.
55. Nunca contradigas, sólo calla.
56. No contraigas deudas, adquiere y paga en seguida.
57. Si ofendes a alguien, pídele perdón.
58. Si lo has ofendido públicamente, excúsate en público.
59. Si te das cuenta de que has dicho algo erróneo, no insistas por orgullo en ese error y desiste de inmediato de tus propósitos.
60. No defiendas tus ideas antiguas sólo por el hecho de que fuiste tú quien las enunció.
61. No conserves objetos inútiles.
62. No te adornes con ideas ajenas.
63. No te fotografíes junto a personajes famosos.
64. No rindas cuentas a nadie, sé tu propio juez.
65. Nunca te definas por lo que posees.
66. Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar.
67. Acepta que nada es tuyo.
68. Cuando te pregunten tu opinión sobre algo o alguien, di sólo sus cualidades.
69. Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal considéralo tu maestro.
70. No mires con disimulo, mira fijamente.
71. No olvides a tus muertos, pero dales un sitio limitado que les impida invadir toda tu vida.
72. En el lugar en que habites consagra siempre un sitio a lo sagrado.
73. Cuando realices un servicio no resaltes tus esfuerzos.
74. Si decides trabajar para los otros, hazlo con placer.
75. Si dudas entre hacer y no hacer, arriésgate y haz.
76. No trates de ser todo para tu pareja; admite que busque en otros lo que tú no puedes darle.
77. Cuando alguien tenga su público, no acudas para contradecirlo y robarle la audiencia.
78. Vive de un dinero ganado por ti mismo.
79. No te jactes de aventuras amorosas.
80. No te vanaglories de tus debilidades.
81. Nunca visites a alguien sólo por llenar tu tiempo.
82. Obtén para repartir.


Quien desee escucharlos, puede recurrir a este video.

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8/1/12

CUANDO HIERVE LA SANGRE

Me contaba una amiga, con un dejo de perplejidad, asombro y hasta un atisbo de pena, cómo había sido testigo de una escena en la cual se agredía en forma completamente injusta a alguien, y el agredido no reaccionaba en lo más mínimo. Ante tamaña injusticia, los transeúntes que también presenciaron la escena instaron al ofendido a defenderse, diciendo o haciendo algo, pero esa persona no reaccionó en lo más mínimo. “Y ni siquiera lloró…”, terminaba el relato de mi amiga.

Ella sintió que en esos instantes “le había hervido la sangre”.

¡Qué experiencia más humana! Hervir la sangre: una mezcla de ira intensa e impotencia. Una emoción fuerte, trancada que no puede expresarse; y como todas las demás emociones, tan normal y tan humana.

¡Qué gráfico puede ser el lenguaje a veces!, aún con sus enormes limitaciones para describir estados internos o subjetivos. Pensemos en la palabra “aguardiente”, y cómo describe magníficamente su propia escencia.

Aún habiendo muchas emociones humanas que pueden ser muy fuertes, como el miedo cuando llega al pánico, “hervir la sangre” y enamorarse son dos experiencias humanas profundas y tremendas. Y sin embargo hay muchas personas que no han vivido ni la una ni la otra. Desde luego, esas personas no pueden tampoco comprender estas emociones, ya que por no haberlas vivido no pueden tener la empatía necesaria que les permita una comprensión real de las mismas.

Lamentablemente, quien nunca se ha enamorado ni nunca ha sentido que le “hierve la sangre” no ha vivido lo más humano. Va mucha gente por ahí viviendo una vida “tranquila”, con exceso de racionalidad, con exceso de trancas y desconectados de si mismos. Una vida gris, una vida “light” en definitiva. Y por cierto, sin la energía suficiente para emprender las grandes tareas que nos demanda la vida, como conocerse a sí mismo, o intentar ser mejor.

Se valora en exceso la tranquilidad, y se confunde tranquilidad con serenidad o con armonía interna; pero son estados muy diferentes. La tranquilidad absoluta es la muerte, la inacción. Quien no se ha enamorado, o nunca le ha hervido la sangre, casi puede decirse que no ha vivido. O al menos no plenamente. No se trata tampoco de ensalzar o promover una vida que solamente busca pasión y la intensidad en todo, que tampoco es normal. Pero sí es necesario no desligarse de lo humano, de la experiencia, y en esto se incluye desde luego las grandes emociones. Es precisamente en las emociones donde está la energía y la fuerza del ser humano, la savia de la vida. HBC

19/9/11

EXPERIENCIA MISTICA

La consciencia es quizás lo más privativo del hombre. Por experiencia directa sabemos qué es la consciencia, aunque sea difícil definirla. Podríamos decir que es el “darse cuenta” de lo que ocurre, y más específicamente, de lo que ocurre en nuestro interior. También la experiencia directa nos muestra que hay diferentes estados de consciencia. Por ejemplo, como cuando hemos bebido alcohol, o somos presa de una emoción muy intensa, o simplemente estamos dormidos, tenemos un nivel de consciencia inferior al de vigilia.

Y así como hay estados inferiores de consciencia, los hay también superiores. Uno de ellos, y quizás uno de los más altos al que puede aspirar un ser humano, es la llamada experiencia mística.

Desde el punto de vista psicológico, podría caracterizarse como un estado alterado de consciencia, en donde la percepción de la realidad experimenta un cambio profundo; se percibe de manera desacostumbrada, y sin embargo (y he aquí una paradoja), más real.

Es como si la misma realidad que se ve todos los días fuera reemplazada o superada por una visión más completa y verdadera. Y todo esto se acompaña de una profunda emocionalidad, en donde suele aflorar un goce intenso y hasta un llanto de alegría; se vivencia el amor con una profundidad nunca antes sentida. Se acompaña de un sentimiento y una comprensión muy fuerte de unidad, de que todo está unido con todo. En términos cristianos, es la unión íntima con Dios, y aún su absorción en él. El mundo se ve y se siente perfecto, unificado, y todo tiene un sentido, incluso el bien y el mal.

Es una experiencia difícil de describir, pues tiene el carácter de lo inefable (que no puede ser transmitido con palabras), y difícil de comprender por quienes no la han experimentado, por lo cual se la confunde con otras experiencias o se la tiende a descalificar.

Aún para psicólogos y psiquiatras no es fácil determinar si una experiencia de este tipo fue realmente una experiencia mística o no, y además puede confundirse con otros estados de alteración de consciencia, por ejemplo el efecto de ciertas drogas en la mente. Pero hay diferencias sutiles.

Una experiencia de alteración de consciencia con drogas desintegra; la experiencia mística en cambio, produce una mayor integración de la personalidad. Esto trae como consecuencia que la persona que experimentó el estado místico normalmente se vuelva más armoniosa, internalice más valores positivos, y crezca como persona.

La experiencia mística es un fenómeno poco frecuente, y que se da en pocas personas. Normalmente viene sin previo aviso; es algo que ocurre, y no depende de la voluntad.

Sin embargo algunas condiciones que pueden favorecerla son la búsqueda intensa de Dios, y quizás cierto grado de desarrollo espiritual. Por esta razón es que se da principalmente en personas con una vida religiosa o espiritual intensa. Es a veces tan impactante y fuerte esta experiencia, tan transformadora, que se ha postulado que gran parte de las prácticas ascéticas -como ayunos prolongados, oración continua, autoflagelamiento, aislamiento del mundo, etc.- lo que pretenden es lograr este estado o bien mantenerlo si es que ya la persona lo experimentó.

En todas las grandes religiones ha habido místicos, algunos de los cuales han dejado el testimonio de su experiencia a través de escritos. El viejo texto (pero de fácil acceso) conocido como “Desiderata”, en cierto modo describe la visión mística del mundo. HBC