12/12/09

EDIFICANTE

Edificante es una palabra que se descubre en algún momento de la vida. Su sentido obvio es “algo que sirve para edificar”, o sea para construir. Pero su uso se limita solamente a lo moral, no a la construcción real. En la práctica, tradicionalmente se ha referido este término a un género literario, llamada “literatura edificante”, y sub-entendiendo que se refiere específicamente a cierta literatura cristiana.

Como ejemplo de esto se cita especialmente a algunos pasajes de la Biblia, así como a escritos de santos o santas y autores cristianos como Khempis. Sin embargo hay literatura igualmente edificante en otras religiones o tradiciones, por ejemplo budismo, hinduismo y sufismo.

Y esto nos lleva a la búsqueda de la esencia del término, para definirlo en forma más precisa. En efecto, ¿qué hace que una lectura sea edificante? Aquí nos presta una valiosísima ayuda nuestro diccionario oficial –el RAE- que entrega una definición magistral de edificante como “aquello que infunde sentimientos de piedad y virtud”. Es decir, todas aquellas lecturas que provocan en el lector estos sentimientos, quedan dentro de esta definición. Y excluye aquellas lecturas que tienen un sentido distinto, por ejemplo meramente apologético o propagandístico.

De todos modos no es fácil a veces distinguir con precisión ambas lecturas, especialmente porque puede depender de los rasgos de quien enjuicia el escrito, o bien del tipo de impacto que provoque en el lector, o incluso de su nivel de “desarrollo espiritual”. Creo sin embargo que hay algunas precisiones que pueden intentarse.

En primer lugar esta literatura es como un recuento de experiencias que podrían beneficiar a otros, o que fue escrita para informar o introducir a otro en un sendero, un camino de crecimiento, pero en ningún caso para apologizar, persuadir ni menos atacar algo. En segundo lugar esta literatura le produce al lector una “sensación de verdad”. En tercer lugar, esta lectura produce una cierta alegría, un contento, porque el mecanismo básico parece ser que se descorre un velo, o más bien se encuentra expresado en palabras algo de lo cual se sospechaba o se sabía pero se era incapaz de formular. Este goce casi estético puede ser equiparado a escuchar una buena poesía, en donde forma y contenido coinciden de tal manera que producen esa sensación de belleza casi inefable, que nos hace exclamar ¡qué hermosa!

Desde esta perspectiva se podría argumentar que toda sensación de belleza o sentimiento estético profundo puede ser edificante, como cuando nos conmovemos con una puesta de sol, o frente a un paisaje cautivante. Y en efecto, es posible que así sea. Sin embargo no basta el gozo interior o estético, sino que debe estar presente o manifestarse esa sensación de piedad y virtud que evoca lo verdaderamente edificante. De este modo, solamente se podría hablar de edificante si el hermoso paisaje, además de producir el gozo interior, lleva consigo o despierta esa sensación de piedad y virtud, por ejemplo al pensar en la grandeza de Dios y en cómo “ser mejor”, para crecer en valores o para ayudar a los demás. Y a base de esto último, quizás un último rasgo esencial de la literatura edificante (o lo edificante en general) es que parece proceder siempre del amor, o al menos de una actitud amorosa hacia los demás y la vida; de algún modo lo edificante siempre está indisolublemente unido al amor. HBC

05/12/09

PENSAMIENTO INFANTIL: algunas características.

Una concepción antigua planteaba que el niño, en el plano mental y psicológico, era un hombre en miniatura, y que poseía prácticamente todas las características y cualidades de un adulto, pero en menor grado y proporción.
Sin embargo, la psicología logró hace tiempo desterrar esa ingenua teoría, y es así como hay día sabemos que en el plano mental, y específicamente en el pensamiento, el niño funciona con otros paradigmas, siendo las cualidades de su pensamiento bastante diferentes a las del adulto.
El autor que más acuciosamente estudió el pensamiento infantil fue Jean Piaget, quien observó durante décadas la forma en que se desarrollaba el pensamiento del niño; realizó también una multitud de experimentos, que fueron avalando sus descubrimientos. Gracias a esto, pudo descubrir cómo es la evolución del pensamiento y además determinar cuáles son las características que son propias del pensamiento infantil.
Quizás lo que más resalte en el pensamiento infantil es el egocentrismo, que consiste en centrarse solamente en su propio punto de vista. Por eso un niño pequeño no puede imaginarse cómo se ve una mesa desde otra perspectiva, del otro lado. Su percepción está siempre ligada a él mismo. Desde luego, esto implica la imposibilidad de tener empatía.
Otra característica es lo que se llama centración, es decir el niño centra la atención solamente en un atributo de los objetos. Por ejemplo, puede poner atención al tamaño del objeto, pero no es capaz de considerar en forma simultánea el peso; o uno o lo otro.
El “pensamiento estático” es otro rasgo; esto significa que el niño se representa estados pero no transformaciones. Por ejemplo, para él es muy difícil entender el concepto de edad, ya que les imposible imaginarse a una persona con una edad diferente a la que tiene. En su pensamiento no puede representarse la transición de un estado a otro. En cierta medida ligado a esto, está el concepto de irreversibilidad, es decir que en su pensamiento, las cosas avanzan en una dirección pero no pueden volver atrás. Es incapaz de regresar al punto de origen.
Otra peculiaridad del pensamiento de los niños es el razonamiento transductivo, que significa que va de lo particular a lo particular. El razonamiento adulto en cambio, es, o bien inductivo (de lo particular a lo general), o bien deductivo (de lo general a lo particular).
Una característica interesante es el llamado animismo, que consiste en dar atributos psicológicos a los objetos o hechos. Como su nombre lo dice, es como dotar de ánima -alma- a las cosas. Puede decirse que es lo opuesto al realismo. Otro rasgo es el artificialismo, que consiste en pensar que todas las cosas son producto de la creación humana. Por último, el finalismo es también otro de los atributos del pensamiento infantil; este consiste en creer que todo tiene una explicación, tiene un porqué, un sentido, y que no existe el azar.
Es considerando estas últimas características que se ha querido ver un paralelismo entre el pensamiento infantil y el pensamiento arcaico de la humanidad. O establecer relaciones entre fenómenos como la magia, el politeísmo y la superstición con el pensamiento primitivo. Pero este problema, por interesante que sea, no está del todo dilucidado. HBC

28/11/09

HOSTEL EN IQUIQUE: "La Casona 1920"

Un año cumple en los próximos días el nuevo Hostel de Iquique, “La Casona 1920”. Se trata de una vieja casona del año 1920, que su dueña –Isabel Bussenius T.- remodeló por completo para brindar el máximo de comodidades a quienes necesitan alojarse en la ciudad.

Ubicado en un lugar privilegiado, cerca del centro y a dos cuadras de la playa, ofrece alojamiento a precios económicos y todas las comodidades típicas de un hostel. Antes de cumplir el año ha recibido turistas de Inglaterra, EE UU, España, Suiza, Alemania, Suecia, Israel, Argentina, Colombia, Brasil, así como delegaciones de deportistas, músicos, poetas, artistas plásticos y escritores, de Chile y el extranjero. Dos hechos han contribuido sin duda al éxito de la hostal: que Isabel habla varios idiomas –alemán, inglés, portugués-, lo que posibilita que los extranjeros siempre puedan lograr comunicarse, y también la tradición hotelera familiar.

Las cinco bases que asegura un hostel –también llamados hosteling- son: bienvenida, limpieza, seguridad, privacidad y comodidad. Por eso constituyen para los viajeros una experiencia y una muy buena opción de alojamiento barato, en donde además tienen juegos, recreación, comparten con otros turistas, y se produce un cierto encanto, una cierta magia que atrae.

08/10/09

CAMBIAR A LOS 50

La vida moderna –con sus apremiantes cambios- exige adaptación en cada momento. En realidad nada parece estable, el tiempo pasa increíblemente rápido, y es necesario ajustarse. Pero este tema es conocido y ya casi un cliché, así que no quiero centrarme en él, pues por lo demás se refiere a cambios que son más bien periféricos; quiero referirme a cambios importantes en la vida, a cambios profundos en la persona.

Muchos dicen que la gente no cambia a partir de cierta edad. Pero esto es contrario a lo que plantea la psicología y también a mi experiencia. Cambios profundos ocurren, pero no son comunes porque involucran muchas veces tomar un rol activo en ellos, además de enfrentar temores y sobre todo la condena social. Quiero citar dos casos, uno de ellos conocido, y otro anónimo.

El caso conocido fue el de la psiquiatra Lola Hofmann. Nacida en Alemania, se formó como médico y dedicó su vida a la investigación, aquí en Chile. Cerca de los 50 años tuvo un sueño –pesadilla en realidad- en donde se veía abriendo un animal, de cuyas entrañas salía una mujer, toda ensangrentada. Quedó tan impactada por este sueño, que se dedicó a buscar la explicación. Después de un psicoanálisis, finalmente comprendió que el sueño le mostraba que no estaba desarrollando su vocación, y que se estaba “matando a sí misma”. Y contra todas las opiniones –familiares, amigos, colegas, etc.-, decidió darle un nuevo rumbo a su vida. Estudió psiquiatría, y comenzó a ejercer como tal, hasta transformarse en un referente y guía para otros terapeutas (psicólogos y psiquiatras). Dejó un legado de conocimientos en nuestro país, y esto recién a partir de los 70 años, hasta que murió, a los 84.

El otro caso fue el de un empleado, un hombre gris, con todo un historial de consultas a psicólogos y psiquiatras. Hasta que poco después de los 45 tuvo una depresión más severa. En las sesiones fue apareciendo una fuerte sensación de insatisfacción con su propia vida: no tenía amigos, vivía una rutina horrible, casi no salía de la casa, y se sentía dominado por su familia. Durante la terapia los deseos de cambio se fortalecieron, hasta que se atrevió a llevarlos a cabo. Hoy es un hombre realizado, satisfecho con su vida, se dejó el pelo largo (señal de liberación interior), tiene amigos, es miembro activo de un grupo, ya no se siente “dominado”, no está centrado en la queja, y da gusto conversar con él.

Desde el punto de vista de la psicología profunda, como planteó el famoso Jung, ambas personas vivieron un encuentro con el verdadero “yo”, o una “individuación”. Es decir, llegaron a ser ellos mismos, descubriendo su verdadera vocación y el sentido de sus vidas. Esto es lo que produce encontrarse con el verdadero ‘yo’: una personalidad más completa, armoniosa, auténtica y más sabia. En realidad a lo largo de los años todos nos acercamos a esta individuación, pero muy lentamente y sin concluirla. El verdadero proceso comienza cuando la persona lo hace en forma consciente.

Muchas personas sienten en algún momento esa “llamada interna”. Pero por desgracia, la mayoría no se atreve ni a escuchar ese llamado. Y si van al psicólogo o psiquiatra, es generalmente para tratar de que les ayude a “volver a ser como antes”, a “ajustarse nuevamente”, sin percatarse que tal vez detrás de esas dificultades, miedos o desasosiegos que provoca la “llamada interna” puede haber un tremendo potencial y la mejor opción de acercarse a sí mismos y acceder a un mayor desarrollo de su ser interno.

03/10/09

MADUREZ EMOCIONAL: el aporte de Maslow

La madurez es una palabra con prestigio. Una palabra que atrae. A todos nos gusta sentir que somos maduros, y si le decimos a alguien que es "un inmaduro" lo tomará normalmente como una ofensa. Definir la madurez no es nada de fácil. No hay una definición que cumpla con todos los criterios, ni menos todavía alguna persona real que se ajuste plenamente a un "perfil de madurez". Sin embargo el problema no es insoluble.

En efecto, puede estudiarse la madurez tratando de definir cuáles son las principales características que la componen. Aunque hay varios puntos de vista, quizás el de Maslow es el más completo y que goza de más prestigio. Para este psicólogo norteamericano, la madurez está compuesta por una serie de catorce rasgos. En primer lugar, las personas maduras tienen una percepción realista, tanto de sí mismas como de los demás y del entorno. Esto a su vez los hace sentirse más seguros y menos amenazados. En segundo lugar, se aceptan a sí mismos, a los demás y a la naturaleza. Aceptan las necesidades fisiológicas y los procesos naturales sin aversión ni vergüenza, pero también aprecian las cualidades "elevadas" que completan la naturaleza humana.

La espontaneidad, que es actuar sin miedo y ser auténtico, y además tener cierta alegría de vivir, así como apreciar el arte y las manifestaciones bellas de la vida, es otro rasgo. La capacidad de concentrarse en los problemas y resolverlos, así como trabajar con eficacia y persistencia, es también otro de los atributos. También se cuenta la autonomía: las personas maduras mantienen buenas relaciones con los demás, pero también necesitan a veces estar solas. Y sus relaciones con los demás no son de tipo posesivo. La independencia de juicio, es decir no dejarse llevar por los demás ni por las modas, ni tampoco funcionar solamente esperando los halagos o las críticas, es otra característica de la gente madura. La flexibilidad frente a personas, ambientes y situaciones, también es parte de la madurez. La persona madura no es rígida.

Otro factor es la espiritualidad: la gente maura siempre muestran algún grado de interés por comprender el mundo y por las preguntas más importantes relativas al ser humano. Esto se traduce frecuentemente en un sentido religioso de la vida. Otro rasgo es el sentido social: demostrar cierto interés en ayudar y en solidarizar. Comprenden la desgracia humana y sienten empatía hacia otros seres humanos.

Profundidad en sus relaciones personales: más que tener un gran número de amigos, las personas maduras tienen pocos amigos, pero su relación con ellos es profunda. Junto a esto, su trato en general hacia los demás es positivo, en general sin conflictos. El llamado "carácter democrático" es otro atributo de la madurez; en la práctica, esto se traduce en sentir respeto hacia cualquier ser humano, y esto lleva a la persona madura a ser tolerante, tanto en lo religioso como en lo político y étnico.

Código ético: los sujetos maduros tienen un código ético, y muestran congruencia entre lo que piensan y la forma en que actúan. Saben siempre distinguir con claridad entre lo justo y lo injusto. El sentido del humor es parte de una persona madura también; pero este sentido del humor no lo explotan para burlarse o reírse de los demás. Finalmente, Maslow mencionó la creatividad como la última característica de la madurez, entendiendo que ella no es un atributo exclusivo del artista, sino -en mayor o menor grado-, de todos.

02/09/09

EROS Y THANATOS

Fue el famoso psicoanalista Sigmund Freud quien utilizó los nombres de Eros y Thanatos para referirse a dos instintos básicos que actúan en el hombre. Estos son los instintos de vida y muerte, que Freud llamó Eros y Thanatos, respectivamente, utilizando el nombre de dos dioses de la mitología griega.

Eros -el instinto de vida- es un instinto cuya característica es la tendencia a la conservación de la vida, a la unión y a la integridad, a mantener unido todo lo animado. Un instinto que tiende a la unión, a la vida, que posibilita el sexo como placentero y como generador de nueva vida. Thanatos, por el contrario, es el instinto de la muerte. Designa las pulsiones de muerte que tienden hacia la autodestrucción con el fin de hacer que el organismo vuelva a un estado inanimado, a la desintegración, hacia la muerte en una palabra.

Ambos instintos son parte de todos los seres vivos, y comienzan a operar o están presentes desde que cada individuo nace. Entre ellos hay una permanente lucha que crea tensión, tanto en el individuo en particular, como posiblemente también en la sociedad humana.

Como decíamos, los nombres que tomó Freud para ambos instintos se basan en la mitología griega. Eros era el dios del Amor. Aunque en la mitología griega Eros no tiene un significado tan unívoco, es en todo caso un dios que, además de ser el dios del amor y la pasión, constituye una fuerza cósmica que -según la leyenda- quizás presidió la constitución misma del cosmos. En esta concepción, Eros era también el dios que unía a los dioses con los hombres y que mantenía todo unido como un continuo (el amor une). Ambos conceptos en todo caso, sea el de Freud o el estrictamente mitológico, designan algo mucho más amplio que el restrictivo concepto que hoy le damos a eros a través de la palabra erótico, la cual está solamente asociada al sexo. Thanatos era para los griegos el dios de la muerte. Llama la atención que Thanatos era hermano gemelo de Hipnos, el dios del sueño; y esto es curioso porque hay una analogía, un simbolismo muy estrecho entre la muerte y el dormir. El instinto de muerte tiene como objetivo hacer retornar la vida orgánica al estado inanimado, y entre sus diversas manifestaciones están la agresividad y la violencia.

En toda vida personal (y también en la vida colectiva), puede observarse la presencia de estos instintos. Todos aquellos sentimientos 'bajos', como los malos deseos, envidia, crueldad, odio, descalificación, morbosidad, etc., nos muestran que en la persona está actuando Thanatos. Por el contrario, en aquellas actividades humanas elevadas, como el verdadero amor, la caridad, la tolerancia, la solidaridad, el querer crecer y desarrollarse, desear hijos, educarlos, etc., está presente Eros. Eros construye y une; Thanatos destruye y desune.

En la vida personal hay ciclos y etapas. En algunos ciclos es Eros -el instinto del amor- quien se hace más fuerte; pero también hay etapas en que el instinto de muerte se fortalece, como en una depresión, un odio intenso, o en los deseos de suicidio. También en la sociedad observamos estos ciclos. Una guerra, un genocidio, una persecución étnica o religiosa, son todas ellas una clara manifestación de la presencia de Thanatos. Lo importante con estos instintos es descubrirlos en la propia vida, ver en qué momento actúan, y favorecer siempre a Eros antes que a Thanatos.

17/08/09

ADULADORES: psicología de la adulación

Nuestro diccionario define adular como “hacer o decir con intención, a veces inmoderadamente, lo que se cree que puede agradar a otro”. Otro diccionario es sin embargo más claro, al definir adular como “elogiar excesiva o falsamente”. Un sinónimo de adulación es “lisonja”, definida como “alabanza afectada para ganar la voluntad de alguien”.

De modo que en definitiva, la adulación es siempre prodigar alabanzas o halagos en exceso, para conseguir algo a cambio. Desde luego, se adula a personas que son sentidas como superiores en algún sentido, sea ésta una mera percepción o algo real, como sucede cuando se adula a personas con poder. De hecho, la forma más común en que se observa la adulación es en relación a personas superiores en el sentido de estar investidas de más poder.

Esto explica que la adulación exista desde siempre, porque siempre han existido relaciones de poder. La adulación tiene además en sí misma mucho poder, porque apunta a la parte más vulnerable del ser humano, que es el “ego”. Cuando se recibe una adulación el ego “se infla”, y la persona se siente muy bien, creyendo en la adulación ya que quien recibe la adulación rara vez se da cuenta de esto, en gran medida porque ni siquiera conoce lo que es verdaderamente el ego, que al final de cuentas es en gran parte pura vanidad. Por eso adular, salvo que sea muy grosero, da siempre buenos dividendos.

No en vano ya en libros antiguos, como la Biblia, luego en Aristóteles y después en varios autores de la Edad Media, hay advertencias contra la adulación. Un clérigo advirtió que “el adulador es un ministro del diablo”, poniendo de este modo en alerta a otros monjes para que no se dejaran tentar por la adulación y no se llenaran de vanidad.

¿Qué oscuros mecanismos psicológicos se esconden en la mente detrás del adulador? Lo común es obtener un beneficio. El favor de un jefe, gozar de más consideración, conquistar a una mujer (o viceversa), o bien en ciertos casos, como frente a un tirano, recibir un trato menos cruel. Pero hay también otras motivaciones ocultas; en ocasiones el adulador puede desear en secreto recibir él mismo esa adulación, generalmente porque tiene una pobre autoestima. Si bien quien es adulado no se percata de que se le infla el ego, el adulador tampoco se da cuenta de que su conducta tiene que ver con el propio rebajamiento. La adulación es muchas veces la antesala de dos rasgos claramente negativos: la manipulación y el servilismo.

El adulador jamás es un amigo de verdad ni una persona del todo confiable y honesta. Cuando las cosas se invierten, el adulador pasará al polo opuesto, con una gran frialdad hacia quien antes adulaba o incluso con odio y violencia en alguna de sus formas. Esto se ve claramente en un tipo especial de patología, como es el caso de la psicopatía o sociopatía. Los psicópatas suelen ser sujetos inteligentes pero desalmados, que se transforman en edad temprana en delincuentes, y cuyo delito más típico suele ser la estafa. Para lograr estafar recurren a su labia, y logran lo que quieren utilizando fundamentalmente la adulación. Quienes también suelen hacer gran uso de la adulación son desde luego los políticos, para ganarse a las masas (y después olvidarlas) y ocasionalmente los artistas, para conquistar al público.

31/07/09

EMOCIONES SOCIALES

Cuando se pide a alguien que mencione algunas emociones, normalmente no pasa más allá de nombrar unas cuatro o cinco. Solamente con un mayor análisis puede mencionar otras. Sin embargo los psicólogos han contabilizado muchas mas emociones, por lo menos unas quince, que normalmente se dividen en dos grupos: emociones básicas o primarias, y emociones sociales o secundarias.

Entre las emociones básicas se cuentan el miedo, la alegría, la sorpresa, la rabia, la tristeza y el asco. Todas ellas tienen dos características comunes: que cada una de ellas puede ser gatillada por varios estímulos diferentes, y que constituyen un mecanismo filogenético muy antiguo, que compartimos con los demás animales. Por esto las emociones básicas activan rápidamente la conducta, y preparan al organismo para la acción, ya sea la lucha o la huida.

En las emociones sociales en cambio, lo fundamental es algún tipo de evaluación relativa al propio yo. Aparecen cuando se produce una valoración –sea positiva o negativa- del propio yo con relación a algún criterio de cómo debería actuarse en una situación particular. Por ejemplo, la culpa se genera cuando la persona evalúa en forma negativa una forma de actuar, pensando que debería haber actuado de manera diferente.

A diferencia de las emociones básicas, las emociones sociales son también más conscientes. Tienen sentido en relación con los demás, y surgen en un contexto social determinado. Son además emociones “menos puras”, es decir más relacionadas entre sí, y muchas de ellas tienen su base en las emociones básicas.

Entre las principales emociones sociales o secundarias se encuentra la culpa, la vergüenza, el orgullo, el enamoramiento, los celos, la envidia y la empatía. Si se las examina, en realidad todas ellas tienen relación con los demás, no están presentes en los animales, y no activan la conducta de manera tan inmediata.

Todas ellas exigen además cierto desarrollo de la parte cognitiva, es decir tener una identidad más o menos clara (conciencia del propio yo), y mayor autoconciencia en el sentido de darse cuenta de que se están sintiendo o experimentando. Por otra parte, el aspecto socioafectivo juega un papel muy importante en todas estas emociones. Detrás de ellas, siempre hay una valoración ética, o al menos de lo que debería o no ser correcto. Estas emociones jamás surgen si no están en relación con otras personas. Se puede sentir miedo o asco sin que nadie esté presente (emociones básicas), pero la vergüenza, el enamoramiento o la culpa jamás se dan si no hay un entorno social. Aún si una culpa se siente estando solo, se generó en un contexto social o bien la persona se siente culpable pensando que su forma de actuar sería criticada por los demás.

Las emociones sociales surgen por tanto frente a un tipo particular de eventos, que involucra a otras personas y una autovaloración. Implican una experiencia subjetiva más profunda, y en este sentido se relacionan más con los sentimientos. La psicología plantea que en la aparición y formación de estas emociones sociales jugaron un papel muy importante los padres y la sociedad, que desde que el niño es pequeño, a través de la aprobación o castigo, le van mostrando la forma correcta de actuar.

19/06/09

LA DISCRIMINACION

Discriminar es segregar, es apartar, es tratar diferentemente y con menos consideración de la debida a una persona o algún grupo de personas. Es el comportamiento dirigido contra quienes tenemos prejuicios. La discriminación siempre conlleva algún tipo de agresión, a veces sutil y otras más violenta.

El término “discriminación” tiene la misma etimología que la palabra crimen (dis-crimin-ar). Por su parte, el prefijo “dis” significa perturbación o alteración no muy grave en algo. De modo que el sentido real de “discriminar” es “cometer un pequeño crimen”. Y su más remoto antecedente etimológico es una antigua palabra que significa “juicio”, lo que explica también la relación entre la discriminación y el prejuicio. En verdad, la discriminación va siempre precedida por un prejuicio.

El problema de la discriminación es muy antiguo en el ser humano, pero es siempre vigente también. Pese a esto, a veces no se le advierte porque se le disfraza bastante. Los chilenos, por ejemplo, hemos querido enorgullecernos de no discriminar, pero en realidad más bien hemos hecho “vista gorda” frente a esto. Es un problema nuestro del cual hemos tomado conciencia no hace mucho. A lo más, lo veíamos ligado siempre en relación a razas, y el mejor ejemplo del que disponíamos era la cultura norteamericana con el “problema” negro; después, con el “apartheid” supimos que existía en Sudáfrica; y antes que eso sabíamos que existió contra los judíos en la Alemania Nazi. Pero solamente en el último tiempo nos hemos ido dando cuenta de lo contaminado que estamos con la discriminación.

La discriminación adopta una serie de formas. Puede ser étnica (racial), quizás la más común, pero se da también en el genero (sexual), en el plano social y el status (clasismo), en contra de los discapacitados, y en general contra cualquier minoría que tenga algún rasgo que la haga diferente. Ejemplos de discriminación racial en Chile se dan frecuentemente contra personas de ascendencia aymará o mapuche.

La discriminación es siempre lesiva para quien la sufre, con consecuencias a veces dramáticas. Problemas con la aceptación de la propia identidad, un sentimiento profundo de menoscabo, una autoestima baja, una frustración constante que puede llevar a la anomia o la apatía generalizada y al hiperconformismo, y desde luego un menor acceso a todo tipo de oportunidades, tanto de trabajo como de estudios, son botones de muestra de lo que produce la discriminación.

Hay varias formas de superar la discriminación, pero no es un problema fácil. Una de las formas es la práctica de la tolerancia. Otra forma es la convivencia con personas a las cuales se ha discriminado, lo que permite verlas en su dimensión más humana, y al final comprender que en esencia son también como nosotros. Fomentar la cooperación entre grupos que tienen prejuicios entre sí, puede ser también una manera efectiva. Y en el seno de la familia, es desde luego muy importante enseñar a los hijos a no prejuzgar, estereotipar ni estigmatizar a los demás, aunque esto debe partir de una actitud genuina de aceptación de los padres hacia las diferencias y no ser una mera pose.

13/06/09

CORNELIA IN MEMORIAM

Hace unos años atrás, paseando por el Cementerio General de Santiago (Chile), me topé con una tumba que tenía varios epitafios. Todos ellos -nueve en total- fueron escitos por la misma persona, el esposo viudo de la dama enterrada. En mi calidad de psicólogo, esta tumba me llamó profundamente la atención porque estos epitafios van mostrando el fenómeno del duelo psicológico que sigue a una pérdida importante, lo que es ya interesante, y más todavía como una muestra de psicología popular. Por ello tomé fotografías y luego hice un diaporama, que incluso -pensé- podría servirme de apoyo para la docencia en materias de este tipo.

Pero además de esto, los epitafios nos hablan de mucho más. Siendo tan breves, el viudo que los escribió va narrando en forma muy precisa los acontecimientos familiares que siguieron al deceso de su esposa, de modo que se puede ir reconstruyendo la historia familiar a través de los mismos. Y como un broche de oro, los epitafios están escrito en verso; una poesía simple, sin gran elaboración, pero muy sentida y hermosa, que en mi opinión hacen de esta tumba algo muy especial.

En fin, más que seguir hablando de ella, los invito a ver el video que realicé. Espero lo disfruten y lo sientan tanto como yo.

ARTISTAS y ESCRITORES ARGENTINOS VISITAN IQUIQUE

Un grupo de artistas argentinos en gira por Chile y Perú pasó por Iquique, alojándose en "La Casona 1920". En el grupo se encontraban artistas plásticos, poetas y escritores. En su breve estadía en Iquique hicieron un intercambio de libros con Horst Bussenius, y donaron también varios ejemplares a la Universidad Aturo Prat. El grupo estaba compueso por Marité Svast, Gloria Cepeda, Silvia Barcala, Elba Tonini, Guillermo Roura, Rubén Muñoz Abril, Enrique Colman y Cristina Larice, esta última liderando el grupo. Dejaron un poema a la amistad:

La AMISTAD es como un bebé desprotegido, una caricia desdibujada, un espíritu perdido, un silencio oscuro y apretado, un quieto mar, un texto con palabras vacías, un cántaro quebrado, un camino sinuoso no andado, sin tu presencia plena, sin tu alegría plena, sin tus dones, tu voz, tu olor, tu abrazo.


Entre todos hacemos que la AMISTAD sea un territorio compartido, una sensible y sentida red de lazos afectivos. Un ida y vuelta de sentimientos nobles. La humanidad sensiblemente nos integra en la búsqueda de este sagrado vínculo.


Cuando desarrollamos acciones amistosas protegemos al bebé, la caricia se completa, el espíritu encuentra tu mirada, sus pares, su nueva piel, el mar suelta su energía y revive en su oleaje, la trama del texto sensibiliza al lector, el cántaro quebrado se hace útil entre tus manos y las mias, el camino se llena de aventura, sentido de vida con tu compañía y el silencio como un potente reflector nos indica la ruta hacia el maravilloso destino: AMISTAD y los que viajamos hacia ese lugar decimos; Allá vamossss.


¡¡Feliz Día, Amigas y Amigos !!
Cristina Larice de Roura


20 de julio del 2009 Desde Iquique, Chile.

12/06/09

ABANDONO DE BEBES


En estos días la opinión pública fue impactada por el abandono de un bebé, que fue encontrado de noche y por casualidad, salvando así su vida. Hechos como éste se dan con relativa frecuencia, y llevan a preguntarse las razones de esta acción.

En realidad no hay explicaciones que sean aplicables a todos los casos. Hay madres que abandonan al bebé simplemente por factores económicos, de insolvencia. Otras porque puede haber sido una guagua indeseada. Quizás la mayoría, porque no tienen la madurez suficiente para enfrentar un nuevo rol que les demandará cuidados hacia el nuevo ser, la entrega de amor desinteresado, y nuevas y constantes preocupaciones. O tal porque está enamorada de otro; o bien porque tiene planes incompatibles con su nueva calidad de madre, que la hacen tomar la decisión de abandonar el hijo para elegir otra opción de vida. Y por último, tal vez en algunos casos se trata de madres jóvenes que han vivido su embarazo en soledad, lejos de la familia, y se deshacen de la criatura para que nadie se entere.

Si bien pueden hasta cierto punto comprenderse todas estas razones, lo más chocante es la forma en que a veces esto se hace, como el caso mencionado. Podría haberse entregado el bebé a un hogar de menores, a una familia, o en otro lugar, y no haber expuesto a la guagua a una posible e inminente muerte. La reacción popular ante hechos como este o en general frente a las agresiones y el daño hacia los niños es la repulsa y la condena inmediata. ¿Por qué es tan fuerte esta reacción social de condena?

Aunque la respuesta a esta actitud de repulsa y condena podría buscarse en la psicología, por ejemplo en un condicionamiento cultural, la verdadera explicación se encuentra en un nivel más primitivo que el psicológico, como es el nivel instintivo. El ser humano, igual que otros animales, especialmente los mamíferos, tiene un instinto de protección hacia los niños (las crías) que es muy fuerte, y que opera tanto en mujeres como en hombres; es parecido al instinto maternal, pero no es lo mismo. De modo que cuando se expone a un bebé a una muerte o se le daña, este instinto entra en acción. La finalidad de este instinto es precisamente proteger la vida de niños y así preservar la especie.

Otra situación en la cual puede apreciarse este instinto de protección en el ser humano es en los cuidados y protección que brindamos a animales pequeños, por ejemplo gatos y perros. En los animales, que también -como decíamos- poseen este instinto de protección hacia las crías, hay casos documentados en que un animal protegió y cuidó a un animal de otra especie que si hubiera sido adulto habría sido su presa. Y otro caso en donde puede apreciarse el mismo instinto es en de los llamados niños lobos o niños salvajes, en los que un animal ha cuidado, alimentado y protegido a un bebé humano.

La fuerza de los instintos es enorme, y en general tienen más influencia en la conducta que los factores puramente psicológicos, aunque a menudo esta influencia ha sido subvalorada, especialmente por la misma psicología. Pero también hay excepciones, en las cuales el factor psicológico es más fuerte que el factor instintivo, como el caso de religiosos que coartan su instinto sexual, o el mismo caso de madres que abandonan a su bebé. En relación a las consecuencias del abandono materno en el niño, son normalmente muy traumáticas, porque el niño vivirá sintiendo y pensando toda su vida que para su madre hubo algo más importante que él. Pero este tema lo abordaremos en otro artículo.

17/05/09

JORNADA DE DESARROLLO PERSONAL: gratos recuerdos


Cinco años se cumplieron de las PRIMERAS JORNADAS DE DESARROLLO PERSONAL de Iquique, realizadas el año 2003. Estas jornadas tuvieron como objetivo abrir un espacio al contacto consigo mismo, principalmente mediante un trabajo corporal y emocional. A través de desarrollos innovadores de la psicología, los participantes conocieron y vivenciarán nuevos caminos de autoconocimiento e integración, que los acercaron más a sí mismos y a su autorrealización. Bajo la modalidad de inscripción libre, participaron alrededor de 70 personas. El taller se llevó a cabo en Iqq., en las Dependencias de la Escuela de Arquitectura de la UNAP – institución que brindó su auspicio- y en La Huayca, en las dependencias de Agricultura del Desierto que tiene esta Casa de Estudios. Se contó con la participación de Pato Varas, quien impartió un seminario de Gestalt e Integración Emocional. Más información.

AUTOCONTROL EMOCIONAL

El autocontrol puede definirse como la capacidad de mantener una conducta apropiada frente a situaciones críticas, sin dejarse "desbordar" por la emocionalidad o los impulsos. En otras palabras, es mantener la capacidad de pensar en momentos en que somos impactados por algún evento que influye en nosotros y que despierta una emoción fuerte, como podría ser miedo o el nerviosismo. Lo opuesto al autocontrol es la impulsividad y el descontrol emocional, y que alteran nuestra capacidad de razonar.

Hay situaciones y profesiones que requieren de un gran desarrollo de esta cualidad. Casos típicos son los pilotos de guerra, o los pilotos de carrera de automóviles, que deben tener "nervios de acero" según el dicho popular. Pero también un conductor de movilización colectiva, un actor frente al escenario, un estudiante frente a un examen importante, y aún una mamá frente al accidente de su guagua, requieren de autocontrol. Es por tanto uno capacidad que todos debemos desarrollar, porque en algún momento de la vida la vamos a necesitar.

Existen técnicas para aprender a tener autocontrol. En primer lugar es importante aprender a darse cuenta del momento mismo en que somos invadidos por una emoción fuerte. Tomar conciencia de lo que se está sintiendo, especialmente con emociones como la ansiedad (los nervios), la rabia y el miedo intenso. En situaciones de nervios muy intensa, algunas personas sufren de bloqueos, y se quedan paralizados. Y cuando el miedo es muy fuerte se transforma en pánico. Hace unos años, en un fuerte sismo me tocó ver una escena casi divertida: una señora, muy asustada, se puso a dar vueltas en círculo alrededor de un árbol…

En casos de rabia intensa, hay personas que se obnubilan, es decir se "ciegan", y pueden llegar a causar un daño considerable al otro, desproporcionado en relación a la causa que les generó la rabia. Aunque la rabia y la ansiedad son las emociones que más fácilmente nos pueden hacer perder el autocontrol, sin embargo casi toda emoción fuerte es susceptible de provocar lo mismo. Una fuerte envidia por ejemplo, nos puede llevar a causar daño; las personas muy celosas saben también lo terrible que significa sufrir celos fuertes. He conocido personas que han dejado botado su para ir a ver a su pareja en un momento de celos… para comprobar luego que todo estaba bien.

Siempre se ha dicho que una buena técnica para el autocontrol es "contar hasta diez". Y es cierto; pero no es fácil, porque cuando necesitamos contar hasta diez es porque la emoción ya nos ha invadido. Aún así es un buen sistema. Pero mejor todavía, es aprender a poner cierta "distancia psicológica" entre uno mismo y la situación que se está viviendo, es decir no dejarse tragar por ella. Poner el énfasis en el momento que comienza la emoción y aprender a no tomar las cosas de una manera tan "catastrófica".

También es muy útil dominar alguna técnica de relajación. Básicamente, estas técnicas se basan en un trabajo con los músculos, en "soltarlos" en el momento en que sobreviene la emoción perturbadora. Al soltar los músculos la emoción se disipa -en parte-, y el cerebro puede retomar su capacidad de pensar. Por otra parte, tampoco se debe pensar que el autocontrol emocional óptimo es aquél que nos hace no sentir emociones. Si por ejemplo no sintiéramos miedo frente a ciertas situaciones, no podríamos sobrevivir. En definitiva, el buen autocontrol se desarrolla cuando emociones y mente logran funcionar de una manera armónica e integrada en una persona.

30/04/09

COMUNICACION ASERTIVA

Aunque todos sabemos comunicarnos, todos podríamos hacerlo bastante mejor, en calidad y en profundidad. Y una de las formas de comunicarse mejor es aprender a practicar la comunicación asertiva.


Asertividad es una palabra que viene del inglés "assert", que significa algo así como "aseverar con fuerza", afirmar algo. Se la puede definir como la capacidad de luchar por nuestros derechos, decir lo que se siente y piensa, y decir 'no' sin sentirse culpable. Todo esto en el momento propicio y de la manera adecuada; o sea decir las cosas pero sin pasar a llevar los derechos de los demás y sin dejar que pasen sobre los propios. Es expresarse en forma firme pero sin dañar.

La comunicación asertiva es, en cierto sentido, como el término medio "justo" entre dos extremos: la prepotencia y la debilidad. Muchas personas, para hacer un reclamo por ejemplo, se dan fuerza a través de la agresión o la prepotencia. Claro, lograron atreverse a hacer el reclamo, pero dejaron heridas en el otro. Y si no se atreven a reclamar, quedan mal ellos mismos, porque ni consiguieron lo que querían, ni tampoco pudieron expresarse.

Está comprobado que las personas que se comunican asertivamente funcionan mucho mejor en todo sentido. Son también en general más exitosas, porque por un lado saben luchar por lo que quieren, por otro lado no agreden, y además porque hacen que se respeten sus derechos. Además, como son capaces de decir lo que piensan y sienten en el momento adecuado, no quedan con la pesada carga emocional que debe arrastrar una persona no asertiva.


Las personas no asertivas generalmente tienen problemas. Por ejemplo, si intentan luchar por sus derechos lo hacen de manera agresiva -quizás como una manera de darse seguridad- pero dañan la relación y no consiguen lo que quieren, porque también despiertan agresividad en el otro, con lo cual se llega al conflicto abierto. O al revés: ni siquiera intentan luchar por los derechos propios; o bien por el hecho de no expresar lo que sienten, pueden quedarse atascados durante horas (o días) pensando en lo que podrían o no podrían haber dicho en el momento en que ocurrieron los hechos, lo que conduce a la larga al estrés, puesto que la persona se traga la rabia y las frustraciones, y se llena de "rollos".

Y no solo eso: hasta ha habido casos de divorcio, cuando el esposo o la esposa no sabe comunicarse en forma asertiva, como por ejemplo cuando se es incapaz de negarse a ser aval o a prestar todo lo que le piden, con lo cual arrastran a toda la familia hacia problemas económicos. En estos casos la persona fue incapaz de decir “no”. Comunicarse asertivamente es entonces expresar lo que se piensa y siente, frente a todo tipo de personas, pero de una manera firme y socializada.

Es fácil preconizar la comunicación asertiva, pero no es fácil llevarla a la práctica. Requiere de un entrenamiento, pero es un esfuerzo que vale la pena, porque conduce a la persona a una vida más responsable, más digna, con mejor autoestima, y más exitosa en todo sentido. Se gana en respeto propio y de los demás, y hasta en libertad.