
Comenzó a jugar el ajedrez a los 6 años, y quienes lo rodeaban descubrieron casi de inmediato su talento. Antes de los 12 años ya ocupó posiciones de privilegio en el ranking de Estados Unidos. A los 13 años vino a Chile, y perdió una de sus partidas frente al maestro Jáuregui, que lo hizo llorar. Pero este llanto, que podría interpretarse como una niñería, fue todo lo contrario, pues mostraba ya el enorme grado de compromiso, de entrega y de motivación que tenía Bobby hacia el juego ciencia.
Vuelve a su país y se retira del colegio diciendo “que es para bobos”. Al año siguiente, a los 14 años, consigue el título de campeón de USA. Y a los 29 años consiguió el título de campeón mundial. Su llegada al cetro estuvo caracterizada por algo increíble: en los torneos previos ganó por seis a cero a tres grandes maestros del mundo, algo absolutamente inédito. En el match mismo con Spassky, se dio el lujo de faltar a una partida, entregando un valioso punto sin jugar. Se dijo que habría sido parte de una estrategia psicológica para poner nervioso a Spassky. Lo cierto es que ganó el match con soltura, coronándose campeón. En Stgo. los fanáticos seguíamos el match paso a paso; eran tiempos sin internet, y había un par de tiendas que pusieron un tablero en su vitrina, e iban replicando las movidas que llegaban a través del télex. Afuera, se agolpaba el público, ávido de conocer el desarrollo de los partidos.
El match tuvo una fuerte connotación política, dado que fue la primera vez en casi cuarenta años que alguien desafiaba la total supremacía rusa en ajedrez, y porque se llevó a cabo en plena guerra fría.
Los méritos de Fischer fueron increíbles. Fue quizás el ideal americano, el ideal del hombre contra la maquinaria, pues ‘Bobby’ luchaba en realidad no sólo contra Spassky, sino contra todos los maestros rusos juntos. Esto lo llevó a aprender el idioma ruso, para poder escuchar y entender cómo los soviéticos se soplaban movidas entre sí durante los descansos y pausas de los torneos.
Tres años después le tocó defender su título mundial, pero puso una serie de exigencias que la Federación no le aceptó, y fue destronado sin jugar. Desapareció por casi veinte años, hasta que hizo un match amistoso -nuevamente con Spassky- el año 1992, que por cierto volvió a ganar, para nuevamente retirarse de la vida pública. Este match sin embargo le significó ser considerado un traidor y quedar en la lista negra de la CIA y el FBI, ya que fue jugado en Yugoslavia, país vetado en ese momento por Estados Unidos.
Fischer fue sin duda lo mejor que ha producido el ajedrez mundial. Un estilo impecable, un dominio excelente en todas las fases de la partida, y una capacidad de combinación impresionante, hacen de él algo único. Cuando el campeón mundial Kasparov –el año 1997- perdió frente a la computadora Deep Blue, en mi fuero interno deseé que reapareciera Fischer y jugara contra Deep. Esto no ocurrió, pero estoy convencido, sin la menor duda, de que Fischer le habría ganado a la máquina, y habría obtenido un gran triunfo, esta vez no para él ni para Estados Unidos, sino para toda la humanidad. Ver más sobre Fischer en esta excelente página.
Bobby: cumpliste muy bien tu misión: ¡ Descansa en paz !