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17/12/07

LOS MAS GRANDES GENIOS DE LA HUMANIDAD Y SU CI


Por muy atrás que dirijamos la vista, a lo largo de toda la historia ha habido genios que han hecho un aporte significativo a la humanidad. Ya en Grecia resaltaron figuras señeras, como Platón, Aristóteles, y Pitágoras, para citar solo ejemplos por todos conocidos.
¿Qué hace al genio? La psicología ha intentado responder esta pregunta hace ya muchos años, y aunque hay teorías interesantes, todavía falta mucho por averiguar. El primer avance en la comprensión de la genialidad se produjo cuando se crearon los tests de inteligencia, que medían el famoso coeficiente intelectual (CI). Una persona normal tiene un coeficiente intelectual de 100 puntos, poco más, poco menos. Ese es el promedio. De acuerdo a esto, se consideró entonces que el nivel de genio se da cuando se encuentra un coeficiente intelectual de 140 o más.
Hoy en día el concepto de genio está más restringido, y en general los psicólogos consideran genio a una persona que además de tener un coeficiente intelectual mayor de 140, hace algún aporte a la humanidad.
Basándose en los aportes que han hecho a la humanidad algunas figuras históricas, una psicóloga norteamericana realizó hace unos años un estudio de personajes históricos para calcular su CI. Puesto que eran personajes históricos y no se les podía pasar un test de inteligencia, eligió a personajes que tuvieran una biografía completa, que permitiera estudiar su vida, su obra y sus habilidades mentales con todo detalle.
Quien ocupó el primer lugar en su estudio fue Goethe, el poeta alemán. Goethe obtuvo un CI de 210 puntos, es decir, duplicó lo normal. El segundo personaje fue Newton, con un CI de 190 puntos. En realidad este científico está considerado como el mayor científico del mundo, más que Einstein. Con el mismo coeficiente que Newton -190- salió Voltaire. El tercer lugar lo ocupó Galileo, con un CI de 185. El cuarto lugar, muy cercano, con un CI de 180, lo ocuparon dos grandes personajes: Leonardo da Vinci y René Descartes. Un ejemplo notable, con un CI levemente menor que los anteriores, lo obtuvo un genio de la música: Mozart. Este músico compuso sus primeras obras cuando tenía cerca de cinco años. Ya a los seis años tocaba tres instrumentos musicales.
Otros personajes que abarcó la investigación fueron Kant, el filósofo, con un CI de 175. Franklin con 160, Napoleón con 145 y Washington con 140. En nuestra época, el astronauta que puso el primer pie en la Luna, Neil Armstrong, fue medido en forma rigurosa con los más sofisticados test de inteligencia por la Nasa. Obtuvo un CI de 139, o sea prácticamente un genio. Esta fue precisamente la razón por la cual la agencia espacial lo designó para esa delicada misión.
Hoy en día parece claro que para que aparezca la genialidad deben darse ciertas condiciones. En primer lugar debe existir una dotación genética. Y en segundo lugar, tienen que darse las condiciones medioambientales, especialmente en la niñez, para que el genio pueda poner en ejecución su talento. De lo contrario la genialidad -o cualquier talento especial- puede atrofiarse o perderse.
Si bien lo genético no puede modificarse, en cambio sí se puede actuar sobre el medio ambiente, proporcionando a los niños un ambiente rico en estímulos, tanto en el hogar como en los jardines infantiles, que potencie su CI y les permita desarrollar la genialidad o algún talento hasta donde se pueda.

2 comentarios:

rplizana dijo...

Es así que si bien es cierto las cifras exactas son solo estimativas, el 70% aportado por la herencia (gen),marcará al individuo, el 30%restante sí podría condicionar un aporte al desarrollo de este ser humano, desde la gestación.Este medioambiente integra un todo,desde lo que el individuo escucha, vé, siente, toca, huele, saborea, etc.y esencialmente su alimentación, que modulará positiva o negativamente en su respuesta celular.

Miró Kiss Ida dijo...

El mero hecho de tener un CI alto no es garantía de un desempeño extraordinario. La flexibilidad del modo de pensar (creatividad), y la inteligencia emocional son elementos indispensables para el éxito.

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