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25/4/09

VIVIR EL PRESENTE: El "aquí y ahora"

Una observación desapasionada y sincera de nuestra psiquis, nos muestra de inmediato que una gran cantidad de pensamientos se refieren a cosas o situaciones que no están presentes en el entorno. Y también que una gran cantidad de personas viven atrapadas pensando en sus traumas, en el pasado, en el futuro, o en las cosas que no están presentes. O sea, están llenas de "rollos". Hay quienes han vivido planificando el futuro, y cuando sufren una frustración y todos esos planes se tornan imposibles, o cuando han tenido una experiencia fuerte -por ejemplo de cuasi muerte-, recién descubren la importancia de vivir "el presente". Esto les ha traído una vida mucho más plena a esas personas. Es un gran adelanto. También ha habido personas que descubren que no deben preocuparse de los problemas, sino "ocuparse de los mismos". También es un gran adelanto.


Pero vivir en el presente es más que eso. No es sólo estar en el "ahora", sino también en el "aquí". Es estar en el "aquí y ahora", lo que significa, en una palabra, que la mente y el cuerpo estén juntos; donde está el cuerpo debe estar la mente. Se puede estar en el presente (aquí) pero con la mente en otro lado (allá), y tarde o temprano esto trae problemas. Por desgracia para la mayoría de la gente el fantasear, soñar despierto, hacer castillos en el aire, ilusionarse, etc., que son formas de no estar en el presente, es algo muy preciado. ¡Por supuesto, si en la fantasía uno siempre es el héroe y el mundo es como queremos que sea! Sin embargo, vivir fuera del "aquí y ahora" es un caldo de cultivo para los problemas psicológicos. Aprender a vivir en el aquí y ahora reporta una cantidad de ventajas que es impresionante. Creo que un 90 o 95 % de nuestros problemas se solucionarían si aprendiéramos a vivir en el "aquí y ahora". Por ejemplo, algunas enfermedades podrían advertirse antes. El cansancio se podría detectar de inmediato. Se descubrirían cosas nuevas en la rutina diaria... el mundo cobra más sentido y más "vida". La vida entera se enriquece, porque cada momento y situación es nueva y única.


Hay algunas emociones típicas que están muy conectadas al hecho de no vivir el "aquí y ahora". Por ejemplo, quienes viven en el pasado, normalmente sufren de culpa y remordimiento, o bien rencor y resentimiento. Y por el contrario, quienes viven en el futuro siempre sufren de ansiedad, porque se están preguntando a cada momento si lograrán o no tal o cual meta, pagar tal cuota, pasar el examen, etc. Y quienes viven en el "allá" (con la mente en otro lado) jamás se concentran y no hacen nada bien.

Las emociones más verdaderas e importantes, como el amor y la felicidad, son emociones del presente, del "aquí y ahora". Nadie es feliz solazándose en los logros y éxitos del pasado; esto puede reportar ciertas sensaciones placenteras, es cierto, pero que son un sustituto de la verdadera felicidad. O puede fantasear lindamente en un futuro y éxitos venideros espectaculares, pero es solamente fantasía: o sea, un escapismo. Pensemos en hacer algo delicado con las manos, que exija concentración. ¿Se lo podría hacer bien con la mente puesta en otro lado?: imposible. Pensemos en un momento de intimidad sexual, con la cabeza puesta en cualquier otro lugar: un fracaso. La mente y el cuerpo deben estar juntos.

Un problema común que surge en la gente al plantear este tema es cómo conciliar el vivir en el "aquí y ahora" con los planes y anhelos que se tienen hacia el futuro. La respuesta es simple: los planes y metas deben estar presentes en la vida, pero no se debe vivir pensando día y noche en ellos. Si mañana tengo una reunión importante, preparo el material que necesitaré, y cuando queda listo me des-preocupo de la reunión. Si, en cambio, pienso y pienso en todo lo que podría ocurrir o no ocurrir en la reunión, me salí del "aquí y ahora". Y en definitiva, pierdo de estar en la realidad y de disfrutarla.