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31/10/08

FLOW (Fluir)

Entre los nuevos conceptos que ha ido entregando la psicología positiva se encuentra el “fluir”, o más conocido por su nombre en inglés, “flow”. El flow es un estado en el cual la persona se encuentra completamente absorta en una actividad para su propio placer y disfrute, y durante la cual el tiempo vuela y las acciones, pensamientos y movimientos se suceden unas a otras sin pausa.

Todo el ser está envuelto en esta actividad, y la persona utiliza sus destrezas y habilidades llevándolas hasta el extremo. Esto coincide con actividades que nos gustan, y de las cuales podemos disfrutar intensamente. Para uno puede ser ir a pescar, para otro hacer un puzzle, para otro estar en el computador, para otro un deporte, para otro una reunión social o cocinar, y para otro más, incluso su propio trabajo. Lo común en todas ellas es que son placenteras y que el tiempo parece no existir. Queda una sensación grata de haberlo pasado bien. Como decíamos recién, y aunque parezca una paradoja, el flow también puede experimentarse en el trabajo, lo cual ocurre cuando el propio trabajo es una fuente de motivación y satisfacción.

Quien ha estudiado este fenómeno es un psicólogo norteamericano -Mihaly Csikszentmihalyi- que se ha dedicado especialmente al tema de la felicidad, y quien también ha hecho las contribuciones más importantes sobre la resiliencia.

En el flow se produce un estado de equilibrio entre el desafío de la tarea y la habilidad de quien la realiza. Si la tarea es demasiado fácil o demasiado difícil, la sensación de fluir no se produce. Si es muy difícil, la persona puede terminar con rabia y molesta, y hasta frustrada. Y si es demasiado fácil, muy pronto produce aburrimiento, con lo cual tampoco se logra el flow.

El flow tiene un estrecha relación con estar viviendo el presente, es decir el “aquí y ahora”. Durante el “fluir” la mente está abocada solamente a lo que está haciendo, y las preocupaciones, aprehensiones o problemas quedan de lado. Por tanto cuando se termina el momento de flow, la persona queda con una sensación de tranquilidad y satisfacción. Es por esto que el fluir está además muy relacionado con la felicidad. Según el investigador, es necesario el flow para aumentar la sensación de bienestar y felicidad en la vida. Sin embargo el “fluir” solo no produce felicidad en sí mismo; la persona queda con una sensación grata y positiva, pero no es una experiencia de felicidad en sí misma.

Por otra parte, la felicidad no podría alcanzarse si en la vida cotidiana no hay momentos de flow. En palabras muy sencillas, tenemos que darnos tiempo durante el día o al menos una vez a la semana, para hacer cosas que sean realmente agradables y motivadoras, por el puro placer de hacerlas, sin que signifiquen recibir otro tipo de beneficio.

Esto explica por qué tanta gente que participa en alguna actividad como talleres de arte o de manualidades, parece estar siempre más contenta y satisfecha que quienes no lo hacen. Estas personas se refieren a su actividad diciendo que es “una verdadera terapia”, y tienen toda la razón, pues aunque no utilicen ni conozcan lo que es el “flow” en teoría, evidentemente que lo practican.

5/9/08

PSICOLOGIA POSITIVA

El inicio de la psicología estuvo marcado por una serie de experimentos, que pretendían conocer aspectos del funcionamiento mental. Pero al poco tiempo la psicología comenzó a interesarse por fenómenos mentales más complejos, tratando de comprender especialmente las alteraciones psicológicas. Y de ahí, con la creación del psicoanálisis, la psicología se transformó por muchos años en una búsqueda permanente de teorías para explicar la enfermedad, y para desarrollar terapias.

En los años sesenta más o menos apareció una nueva corriente en la psicología –la psicología humanista- que comenzó a preocuparse más por las personas normales y por el desarrollo del potencial que por las alteraciones. Este nuevo enfoque psicológico aún tiene una gran influencia.

Y desde hace muy poco, se ha desarrollado la llamada “psicología positiva”. Esta se enfoca en los aspectos sanos del ser humano, como la felicidad y su forma de potenciarla, la resiliencia -que es la capacidad de levantarse después de los golpes de la vida-, y el bienestar subjetivo. Quien lidera esta nueva línea es Martin Seligman, un psicólogo que ha hecho una serie de investigaciones sobre estos temas.

Uno de los aportes interesantes de la psicología positiva es haber descubierto que nadie está tan condicionado como se creía antes. Por ejemplo, un niño con una inteligencia algo disminuida, sin muchas habilidades para el colegio, criado en la pobreza, y en un ambiente de delincuencia, nos llevaba a pronosticar lo peor para su futuro. Sin embargo la psicología positiva está descubriendo que esto no es tan valedero. El pasado no es tan determinante para nuestra vida como se creía.

Por supuesto ese niño criado en esas condiciones desfavorables y de vulnerabilidad tiene muchas más probabilidades de salir dañado y terminar convertido en delincuente, pero hay demasiadas excepciones para pensar que ése puede ser su único futuro. Y en la vida cotidiana, basta también mirar hacia el lado para descubrir personas que contra toda expectativa, salieron delante de una niñez llena de traumas y desventajas de todo tipo.

Lo que la psicología positiva está estudiando es precisamente cuáles son esas fuerzas, rasgos y mecanismos que tiene el ser humano que le permiten salir adelante cuando todo hacía pensar que caería en un abismo. En relación a la sensación de bienestar que se tiene en la vida, algunos de estos rasgos implicados parecen ser la autoaceptación, tener un proyecto de vida, mantener relaciones humanas positivas, tener suficiente autonomía, sentirse capaz de influir uno en el medio ambiente más que éste en un uno, y el desarrollo personal.

Hay muchos psicólogos interesados en estos temas, y las investigaciones son muchas. Esto confirma una vez más que la psicología dejó de ser aquella ciencia que estaba siempre en el diván, para salir a conocer los aspectos sanos de la personalidad que hacen más feliz al ser humano, y que le permiten enfrentar con enormes dificultades, saliendo “bien parado” de ellas. Pero todo no está dicho, pues los avances de la psicología positiva nos prometen bastante.

7/3/08

EL HOMBRE MAS FELIZ DEL MUNDO

Aunque parece el título de un cuento, no lo es. Pues en realidad existe un hombre que es el más feliz del mundo, y la ciencia lo ha identificado. Se trata de un francés, Matthieu Ricard. De sesenta años, con formación universitaria en biología y un doctorado en genética, a los treinta años decidió irse a un monasterio budista. Con el tiempo, por su gran talento llegó a convertirse en el asesor personal del Dalai Lama, cargo que ostenta hasta hoy.
Pero, ¿puede medirse la felicidad? Hay varias maneras de hacerlo, algunas tan simples como pedir a las personas que se pongan una nota de felicidad, y otras muy sofisticadas. Entre éstas últimas figura la medición de ciertos índices cerebrales, específicamente el nivel de conexión que existe entre ambos hemisferios cerebrales. En el caso de Ricard, su nivel de conexión superó ampliamente cualquier medición que se había hecho a otras personas.
El tema de la felicidad es un tópico que hoy se investiga bastante en psicología, porque no sólo es importante centrarse en el estrés, los problemas y las depresiones, sino entender cómo se puede llegar a ser feliz o al menos tener una sensación de bienestar subjetivo mayor. Puede convertirse además en un antídoto contra la depresión, enfermedad tan común y de alto costo en la actualidad.
Pero por mucho que se estudie la felicidad, nunca se llegará a una fórmula rápida y fácil, que es algo que a la psicología norteamericana y a nosotros los occidentales nos cuesta mucho entender. Queremos todo en diez rápidas lecciones, pero no consideramos que el hombre más feliz del mundo es budista, que lleva treinta años en prácticas espirituales y de meditación, y que ha desarrollado valores mucho más profundos que los típicos de la sociedad contemporánea. Por ejemplo le interesa más ayudar a las demás personas que tener una cuenta corriente abultada. El dinero que recibe por la venta de sus libros lo destina íntegramente a obras de caridad y ayuda social; puede rechazar un auto último modelo o una mansión exclusiva, para seguir viviendo una vida simple sin ningún tipo de lujos.
Lo que parece claro es que la felicidad no es algo que llega solo, ni algo esotérico ni tampoco tan misterioso. En la felicidad están involucrados procesos cerebrales y mentales. Pero estos procesos no se desarrollan con diez lecciones ni un par de consejos psicológicos de pasada. La gran plasticidad del cerebro al parecer permite que mediante ciertas prácticas y ejercicios se activen algunos circuitos que son finalmente los responsables de la sensación de felicidad. Algunas drogas parecen también producir o activar estos circuitos, pero es una forma artificial de lograr felicidad, además muy pasajera, y que a mediano plazo tiene consecuencias muy negativas, como contribuir a desintegrar la personalidad.
El problema de fondo para conseguir felicidad es doble: por un lado asociamos la felicidad al dinero (aunque digamos lo contrario), y por otro no estamos dispuestos a invertir en felicidad, es decir llevar a cabo prácticas y estilos de vida que nos acerquen a mejores niveles de felicidad. Pensamos que la felicidad es gratis, que la merecemos solamente porque sí, y no caemos en cuenta de que en realidad nada es gratis en la vida; todo requiere cierto trabajo y preparación.
La felicidad –según Ricard- no se basa en tener cosas ni en factores externos. Es algo que está en la profundidad de cada ser humano, y es ahí donde debe buscarse. Pero falta darse cuenta de esto -tener conciencia-, luego tomar la decisión de profundizar en sí mismo, y finalmente disponerse a invertir tiempo y esfuerzo para lograr algo tan preciado como la felicidad.