
Se ha repetido muchas veces, casi diríamos con insistencia, en que el ser humano ocupa una ínfima parte de su potencial.
Si bien se tiende a pensar y circunscribir el potencial solamente a lo intelectual, la verdad es que es mucho más que eso; el potencial se puede desarrollar a través de la inteligencia, pero también del arte, de la comunicación, del desarrollo personal, del trabajo, de echar a andar la capacidad de perdón, y a través de miles de otras formas.
Ejemplos son muchos; perdón, miles. La historia de las ciencias y las artes nos da numerosísimos ejemplos. Veamos: Mozart compuso su primera obra antes de los cinco años. En el campo de la ciencia, Julio Verne, Minkowsli, Albirudi, Da Vinci y otros, se adelantaron en siglos a su época.
He tenido la suerte de conocer personas que se han atrevido a sacar su potencial: una dama ariqueña de 62 años, que jamás en su vida había tomado un pincel, ingresó a un curso de pintura. Una joven que, teniendo dislexia, empezó a aprender chino sin ninguna ayuda. Una mamá casi cincuentona, que jamás había trabajado, y pese al pánico que sentía, se atrevió a hacerlo.
Resultados: la dama ariqueña expuso y vendió algunos cuadros, un año después. La joven con dislexia ahora habla y lee chino, y fue invitada a Taiwán porque se interesaron en su caso. La mamá cincuentona se siente muy orgullosa porque gracias a ella sus dos hijos pudieron seguir estudios en la Universidad, ya que el presupuesto familiar no alcanzaba.
El asunto no es en realidad ver qué tanto potencial tenemos, sino mas bien darnos cuenta de qué cosas nos frenan para actualizar este potencial. Esos frenos están siempre adentro. Algunos frenos o factores internos que nos impiden sacar nuestro potencial pueden ser: miedos, indecisiones, baja autoestima, temor al cambio, miedo al ridículo, temor al fracaso, etc. ¿Y qué hacer?: bueno, tomar conciencia de este hecho, observar las trabas o miedos internos y vencerlos. En una palabra: atreverse.
Gabriela Mistral lo dijo: “todas íbamos ser reinas”. También alguien dijo: “y seréis como dioses”. Pero,¿cuántos realmente se atreven a intentar ser reinas o dioses?. El temor y la pereza nos paralizan.
Los casos que comentaba más arriba son tres pequeños héroes. Nos muestran que todos tenemos el potencial adentro. Su vecino, sus hijos, y usted mismo. Elija entonces: guardar sus sueños para otra vida, o atreverse a ser un pequeño héroe ahora. HBC